lunes, 27 de julio de 2015

La semilla

No creo recordar la primera vez que sembré una planta o un árbol, la ascendencia campesina y las vacaciones con los abuelos hicieron de esa actividad parte de la cotidianidad, sin las cargas de simbolismo que vendrían con los años, eso si, tanto los abuelos como en el colegio me enseñaron la importancia escoger buena semilla, de sembrar, cuidar lo que se siembra y cosechar.

Pasaron los años, con ellos la siembra se hizo menos frecuente y aparecieron entonces los simbolismos ligados a ella y a las semillas, más allá de las frases de Coehlo o de Rizo, hablar de sembrar procesos o plantar la semilla,  como metáfora, me recuerda la importancia de la ética de la vida, que es como ahora entiendo a la sustentabilidad.

Vamos al punto, hace unos años trabajé en siete municipios de Antioquia y Caldas, que compartían además de ser zonas de embalses, un pasado de violencia guerrillera y paramilitar, y el trabajo desarticulado; en algunos de esos municipios pasé del retén militar al paramilitar en solo cinco kilómetros, en otros veía aún los estragos de las bombas en las cabeceras municipales.
El trabajo en turismo me llevó a recorrer sus veredas, conocer sus atractivos, sus charcos, caminatas largas para conocer la cascada de medio metro de altura que con emoción me mostraban los lugareños, algunos atractivos turísticos me llevaron a zonas con campos minados y casas abandonadas.

De los siete municipios, seis siguieron hasta el final del proceso, frente a la falta de articulación, intentamos construir redes de colaboración en los seis... Y desde el comienzo siempre me gustó la respuesta de San Rafael, recuerdo a las hermanas nietas del fundador del pueblo diciéndome que parecía que yo tuviera electricidad o magnetismo porque los logré poner a trabajar juntos.

Es de los pocos lugares en que he trabajado a los que vuelvo periódicamente, así no vaya a las veredas siempre me doy un tiempo para escuchar a algunos de los locales, como este fin de semana que por fin tuve una hora para que don Sel me contara la historia de fundación por los mineros, de las tomas guerrilleras, las paras y la corrupción actual, al final nos dio las gracias por escucharlo. 

Había ido hacia tres meses a dar un taller, volví el viernes a hacer una conferencia, vi unos bellos cuadros en la mesa principal, uno con una semilla,  otro con una planta recién germinada, otro con un árbol y el último con un bosque, me pareció bello como habían plasmado la idea que hace solo tres meses discutimos sobre certificación de sostenibilidad.

Se inicia la jornada, los himnos y discursos, Lore la líder que nos invitó, toma uno de los cuadros y anuncia que me lo dará como reconocimiento, por ser quien sembró la semilla de sostenibilidad en el pueblo. 


Es el primer reconocimiento que me hacen de este tipo, me conmovió profundamente, al punto que las palabras casi no me salen, recordé en ese momento la primera vez que fui al pueblo, recordé las charlas con la gente, las primeras palabras con Lore.
Gracias a la gente de San Rafael y a la Red de Turismo que aún sigue



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