viernes, 30 de octubre de 2015

Ciclos y dualidad

4 4 40 ciclos
Uno de mis primeros recuerdos es a los cuatro años cuando me mandaron a pasar vacaciones donde mis abuelos, en mi memoria está la imagen del mundo desde los hombros de mi tío. A los 12 me iría a vivir al pueblito, a los 16 lo dejaría. A los 24 empecé a trabajar con comunidades y en temas ambientales, cuatro años después empezaría como empleado en el instituto de investigación, donde trabajaría cuatro años. Luego trabajaría cuatro años como independiente desde la comodidad de la casa, incluso desde fuera del país. 
Justo ahora estoy a punto de cumplir cuatro años de trabajar en la universidad. Con las divagaciones, las incertidumbres y las dudas que me han acompañado toda la vida, se juntan las decisiones, de lo afectivo y lo laboral, irme del país, renunciar, renunciar parcialmente, irme a la finca, el sueño de los 40. Paulatina y lentamente voy tomando las decisiones, algunas más rápido que otras.

En el proceso que comencé hace unos meses, busco mis espacios de tranquilidad, busco también los momentos que me marcaron positiva y negativamente, busco saber quién soy y por qué, de esta forma tomar mejores decisiones.
El sueño de la vida en la casa de campo, a una vida simple y calmada se lo debo y agradezco a mi abuelo, quien siempre me valoró y nunca me cuestionó. La pasión por el mundo académico se la debo a todos los maestros que me mostraron ese mundo en el que cuestionar, pensar, proponer es valioso, también a que siempre me fue bien. 

Recuerdo que hace cuatro años vivía en San Cristóbal de las Casas, a las afueras, tenía jardín y huerta, una vida simple que daba la tranquilidad de que nadie me conocía, por tanto nadie tenía expectativas al respecto, trabajé con comunidades pescadoras y además asistía invitado a clases en una universidad, era divertido que les pareciera importante mi experiencia y mi modo de pensar. En ese momento pensaba que sería bonito hacer mi doctorado en esa universidad. Si hago doctorado algún día, que sea con beca y dedicado exclusivamente a estudiar, también me dije.

Recuerdo también y está en este blog, que cuando conocí la ecología pensé que hubiera sido la única carrera por la que habría cambiado el diseño, si volviera a nacer y existiera la carrera, sería ecólogo dije hace unos años.

Vuelvo al presente, tiempo de tomar decisiones, apartamento escogido, frente a la pregunta de la jefe por el doctorado ya le había dicho que no estaba seguro si esté mundo de ciencia y academia tipo mercado era lo que quería. Ya el decano había dicho que todos los docentes Victoria, Matea y etcétera harían doctorado. Por teléfono concreto el apartamento,   me pongo a ver a dónde ir de vacaciones, aparece México, eso me recuerda el doctorado al que apliqué, me meto al sitio web de la U y al fin aparecen los resultados, es jueves 6.00pm, pasé.

La mente se me hace locura, alegría por el doctorado y tristeza por lo que vivo afectivamente, ¿Me voy o me quedo y hago mi casa?Le cuento a Bones, ¿Por qué lo dudas? - No sé si es mi sueño o el de mi madre. -¿Alguna vez tu mamá te dijo que hicieras doctorado? ella es más de que trabajes y nunca estuvo de acuerdo con que fueras profesor. - Me da susto vivir solo, lejos de la familia. -Tu mismo dices que prefieres estar solo, casi nunca visitas tu familia.

La noche se hace pensamientos, no sueños (de dormir). Amanece, pienso en que me darán beca, es en San Cristobal de las Casas, la investigación será sobre comunidades indígenas y ecoturismo (lo que me apasiona), el doctorado es en ecología...si se cumplen cuatro años, tiempo de cambio, la vida como siempre me muestra el camino, me voy, bien merecido me lo tengo.

PD: Le cuento a la jefe, dice que mis estudiantes me extrañarán, me pide hablar con el decano para decirle, en el camino pienso qué le diré: "Doctor Lacroisse, ¿recuerda que dijo que era necesario que todos los investigadores tuviéramos doctorado?...pues le cuento que etcétera se va a hacer doctorado"



Dualidad
Años pensando en si debo seguir mi lado emotivo, artístico y sentimental, o por el contrario, debo seguir el lado racional, académico. La dualidad que me acompaña desde que tengo memoria, desde aquel niño al que le iba bien en el colegio y que además ganaba concursos de pintura y escritura de cuentos. El adolescente que representó al colegio en olimpiadas de química, física y mejores bachilleres, y que a la vez hacía caricaturas de sus profesores y los imitaba en las jornadas académicas. 
La disyuntiva entre estudiar diseño o agronomía, entre las artes o las ciencias. Pasaría de pregrado en facultad de artes a maestría en ciencias. De trabajos en diseño, a trabajar con comunidades y al mundo académico. Así llegué a los 40, dudando si hago doctorado o me dedico a las artes y los oficios, a sembrar una huerta y tomar fotos. 

Las terapias de estos días me llevarían a entender la diferencia entre el "ser" y el "hacer", tocarían las fibras de mi corazón (sé que es cerebro), entonces los interrogantes cambiaron, por ende las respuestas, no soy un diseñador o un profesor, eso es a lo que me dedico. ¿Quién soy? ¿Soy emoción o soy razón?, ¿qué quiero hacer? ¿Soy ciencias o soy arte?. 
A lo anterior se sumarían las reflexiones de una clase y la escritura de un artículo académico donde me daría cuenta de que esa reconstrucción ontológica y epistemológica de la que habla Leff, de que las nuevas epistemologías del sur de Sousa Santos, de que el Buen Vivir, y hasta el pensamiento complejo de Morín, tienen en común que hablan de la necesidad de superar esas divisiones entre la ciencia y lo espiritual, entre la razón y los sentimientos, somos seres complejos. 

Entonces, caigo en la cuenta de la historia de mi vida, me presento como egresado de facultad de artes y también de una de ciencias. En las clases combino el arte, la  ciencia, los sentimientos y el espíritu, les habló de libros, y también de cómo combinar colores. Soy el académico que lee muchos artículos científicos mientras hago ilustraciones o tomo fotos. Gasto mi tiempo libre escribiendo un artículo a la vez que en otra ventana escribo cuentos, tomo fotos a rayos y dibujo monachos. Nunca he dejado el diseño, como nunca he dejado la academia.

Entonces, solo entonces, caigo en la cuenta de que no es necesario escoger entre A o B. Soy esa dualidad, o quizás, esa complejidad. 

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