jueves, 8 de octubre de 2015

De vuelta al viento


El viento no se escucha, se ve en el danzar de las hojas de palma que contemplan la luna en creciente, las hojas hacen caso omiso  al reguetton, vallenato y ras tas tas. 

En San Bernardo del Viento, a las 9.00 pm hago clase bajo las estrellas en la arena de playa. La noche va bajando el volumen del equipo hasta que la danza de las olas por el viento se empieza a escuchar, algo de  las brisas del sur llega hasta aquí. 

En la noche las olas van y vienen como mis pensamientos, pero mientras el agua y la forma de las olas nunca es la misma, mis pensamientos se hacen repetitivos. Puede que esté en el paraíso pero mis preocupaciones mundanas, divorcio, doctorado, no doctorado, finca, campero, no me abandonan. Y entonces en esas redes de pensamientos también me doy cuenta que así como estando en el paraíso, la dualidad aparente de qué hacer con mi vida no me abandona, pasa con el resto de mi existencia, me ocupo en el pensar y divagar, y olvido el actuar por la felicidad. 
Vivo en soledad (reflexiva) pero me cuesta hacerme a la idea de volver a estar solo. 

Amanece, estoy en una cabaña sin muros de ladrillo y sin ventanas, techo de palma, paredes en caña, a 35 metros del mar. Caigo en cuenta de que hace años dejé de soñar que puedo volar, hace rato también que dejé de recordar lo que sueño. 

Pienso en que muchas veces me han dicho que veo la belleza en los lugares en que nadie la ve... Aunque también me dicen que soy muy crítico con todo.

Por qué no salgo, por qué no visito a mis amigos, por qué ya no hago lo que solía hacer, lo que me gustaba hacer, parece que busco en otros los sueños, busco para otros los sueños, olvido mis sueños. 

¿Y F qué hace allá ? Modo docente

Nuevamente la profesora encargada no pudo, así que nuevamente me mandan con estudiantes que no son mis alumnos a una salida de campo, nuevamente no van preparados. Nuevamente las docentes  no revisan los instrumentos de investigación y nuevamente me hago ilusiones con que en algo les podré ayudar. 
Desde la misma elección del itinerario se veía venir, escogieron visitar atractivos que no hacen parte del municipio de trabajo. Del destino, incluyen justamente el atractivo al que no se puede ir, pues es reconocido como el lugar donde asesinaron a unos jóvenes, además de ser paso del narcotráfico. 

Estudiantes de turismo que ni siquiera a ser turistas aprendieron, un turista averigua a dónde va, busca fotos del hotel, averigua qué hará, los sitios que visitará... Los estudiantes que hacen una investigación de planificación turística, no. 

Ya en la salida, mi primera conversación es con el conductor que resulta ser geógrafo, historiador, profesor de los profesores de la U en que trabajo, compañero de viaje por el mundo del gran maestro Jiménez, dueño de hoteles, agencia de viajes y finca agroturistica, que volvió a su tierra Lorica en el 82, dejando atrás la vida académica para hacer algo por el lugar que lo vio nacer. Parece que soy el único al que le interesa su historia. 

De nada serviría decirles que llevaran en qué apuntar, que para las entrevistas y encuestas es mejor llevar cuaderno y bolígrafo, porque a donde iremos no hay señal de celular y la batería se les va a acabar.  Tampoco serviría decirles que hablen con la gente, que la escuchen, al fin y al cabo con sus compañeros hablan todos los días. 

...le metiste el corazón, si si si, y por eso estás así.... Te empeliculaste... Silvestre no para de repetir... 

En la salida del semestre pasado, estos mismos estudiantes fueron con Bones, así que todos los comentarios que me hacen son en función de nuestra relación, de lo bella que es ella, de lo amable... De nuestros sueños juntos, nuestro gato... ¿No ha pensado en irse a vivir a una finca?

Mientras remamos en una canoa por los manglares de la desembocadura del río Sinú, ocho de ocho estudiantes chatean, así mismo harían en las entrevistas, encuestas, trayectos, cenas. Como castigo de ese dios en el que no creo, mejor de la naturaleza en la que si, el cielo se cubre de negro, casi de inmediato un aguacero cae sobre nosotros y nos mojamos absolutamente todo. 

Visitaríamos también isla Fuerte donde  árboles sagrados y caminantes  asustarían a los estudiantes. Visitaríamos la productora artesanal de casabe, Punta de Piedra, donde sus comunidades en situación de pobreza despertaron algo de la sensibilidad que creí perdida. En lugar de ir donde el alcalde o los líderes comunitarios, estos vendrían a donde nosotros. 
Visitamos el casco urbano, comimos las frituras del parque de San Bernardo, visítanos la bahía de Cispata, hasta los cocodrilos y tortugas visitamos. Pero nunca pasamos por las playas, el mayor atractivo del Viento. 

Es la última noche, de la última de sus salidas de campo de la universidad, reunidos en círculo para observar un eclipse de luna que no entienden, nuevamente se concentran en sus pantallas. Había planeado enseñarles varias cosas, hacerles recomendaciones, darles consejos para el futuro. Luego caigo en la cuenta, no vas a cambiar en un día lo que no se cambió en nueve semestres. 

A la mañana siguiente pensé que igual pasa conmigo, no voy a cambiar la forma de pensar, los traumas, las dualidades, que me han acompañado 40 años, en tan solo dos meses. Mantén la calma F. Mantén la calma. 

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