viernes, 9 de octubre de 2015

Contracorriente

¿Llevo o no cámara, llevo todos los lentes ... Suéter o no?... Andar ligero es mi consigna mientras preparo la maleta en la noche anterior. No me gusta la espera por la maleta de bodega. 

A las 4.10 am tomó la decisión, llevar dos bolsos de mano, pues en el pasabordo decía que se podía. Y entonces, en el avión preparo la ponencia, de reojo miro a la izquierda, aparece el nevado del Tolima, el mismo que vi ayer desde la universidad. Luego veo la columna de humo del volcán y que ya no es nevado del Ruiz, la diosa naturaleza así se expresa. 


Medellín nuevamente, hace un año la visita fue para la investigación de un destino que no conocía pero incluyó atractivos que ya conocía, hoy vengo a un congreso a hacer una ponencia. 

No sé si sea que justo salgo cuando ya no hay, pero no encuentro los trancones de Bogotá. Aquí ya existe metro, metrocable, articulados como Transmilenio, SITP, las estaciones son bonitas y para colmo inauguran tranvía. Sería bueno vivir por aquí. 

Con mi colega de viaje, discutimos las ponencias y conferencias, pronto nos daríamos cuenta que somos los temas colados, los demás hablan de economía y finanzas. 
Asisto a algunas ponencias, las escojo por título, me llama la atención una mexicana de pueblos mágicos, para mí sorpresa es de las pocas hechas por una estudiante, cuando cierra en sus conclusiones aparece una frase que me parece conocida, mi colega me dice que revise la cita ¿no eres tú?... Mi segunda sorpresa, por primera vez veo que me citan en un artículo. 
Un evento sobre competitividad y desarrollo en el que mi ponencia y artículo es en contra de la competitividad y el desarrollo. Me gozo las presentaciones así que no puedo evitar los malos chistes. Como me suele ocurrir, justo a los autores y conceptos que critico en mi ponencia, son los que mi antecesor de evento, pondera y glorifica.

Luego me dirían que siempre hago cosas fabulosas, que muy buena la ponencia, que era la que más les había gustado, pero F. ¿Por qué ir contra la corriente?...soy como los salmones, respondí.

En Bogotá me esperaban los baldes de agua fría que me ponen los píes en la tierra y que me recuerdan que soy contracorriente en lo académico, pero debo dar el paso a serlo también en el resto de mi vida, esa es mi eterna lucha.


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