Mi versión
¿Qué soy para ti?, le preguntó a las 4.25 de la madrugada. "Eres la lluvia que me reverdece, como la lluvia que me enseñó mi abuelo a valorar, esa que hasta el olor del campo cambia y con la cual llega más vida", respondió.
Un mes después, entre besos y palabras contemplaban la lluvia en San Juan Chamula. En el vidrio empañado del auto, ella escribió su nombre junto al de él y dibujó un corazón en el medio. En su momento parecía una actividad espontánea, las locuras que se hacen en el desparche.
Días más tarde, mientras él conducía bajo la lluvia, los vidrios se empañaron y el mensaje reapareció. En ese momento lo entendió todo, era un acto poético, ella quería que en adelante, él la recordara con cada lluvia.
Sé que tu versión es diferente
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