jueves, 14 de marzo de 2024

Odio a Sarita

Hace 15 días Maty me preguntó cuándo se le volvería a caer un diente para que el ratón Perez le trajera dinero, porque según él necesita para comprar algo

Ayer en la mañana se sintió un diente flojo:

- "Mira tío, se me va a caer un diente"- me muestra como se le mueve el diente

- "No te lo molestes que ese se cae solo, vamos a ver cuánto dinero te trae el ratón Pérez"

Anoche hablando mientras se duerme, de nuevo el tema:

- "Mira tío" -mientras se movía el diminuto diente a punto de caer-

- "Uy Maty, cuánto dinero irá a dejarte el ratón Perez".

- Con una sonrisa mezcla de ternura y travesura: "No tío, el ratón Pérez eres tú, el ratón Pérez es el tío F, eres tú el que me da el dinero".

- ...

-  "Es que tío, el ratón Pérez son los papás, guardan los dientes de recuerdo y son los que ponen el dinero".

- ¿Quién te dijo eso?

- Sarita 

...

Maty ya sabe que el ratón Perez son los papás y los economistas ortodoxos y de los Andes siguen pensando que el mercado se regula solo

¿Qué te llevas de México? Una reflexión de hace 4 años

A casi cuatro años de responderle esto a Margarita, la psicóloga, me reencuentro con este escrito perdido en alguna nota.

Por esos días pasaba de vivir  4 años solo en una casa para mi a compartir la habitación con alguno de mis sobrinos en Bogotá o en Santiago...


De México me llevo tanto, el aprender a reconocer el cariño de la gente y su papel en mi, el abrazo a Nirvana, el aprender a abrazar. El saber preguntar y responder cómo está mi corazón. El aprender que la combinación de colores en la ropa es algo sin importancia.

Haber comprado mi primer auto, iniciar la colección de los muñecos de Star Wars, el jaguar guardián de la casa que Jennifer luego rompió, pero que igual me llevo, el mantel mexicano que daba color, las artesanías que me fueron regalando y les ubiqué su espacio, las artesanías que hice cuando encontré inspiración. 

La construcción de mi espacio y mi lugar, con la azotea para ver atardeceres y las noches estrelladas, el andar desnudo en las mañanas, el levantarme a la hora que quería, comer lo que yo quisiera cada día, hacer lo que yo quisiera cada día, tomar fotos al jardín o simplemente ver por la ventana, el silencio y la tranquilidad del hogar, el despertar con el canto de pajaritos.

El doctorado que quise, en el lugar que quise, con el tema que quise, con la metodología que quise.

No fue que no valorara lo que tenía hasta que me tuve que mudar, fue que me di cuenta que por primera vez construí mi espacio para mi. Por lo que no puedo decir que soy un nuevo Fredy, creo más bien que México me ha permitido ser quien en verdad soy, e iniciar el camino para quererme, valorarme y agradecerme. 

En México pude ser yo, espero seguir siendo yo donde a quiera que vaya y conmigo siempre México en el corazón.


jueves, 23 de noviembre de 2023

Besitos de pajarito

Cuando estoy acompañando a Mati a dormirse o cuando lo despierto en la mañana le digo "pajarito", "despierta pajarito", " a dormir pajarito colibrí". 

Hace unos días cuando veníamos de Tenza empezó a imitarme "El tío Fredy dice despierte pajarito", me reí y le dije que no era así, que yo le hablo de tu. 

Le gusta que le diga pajarito, pues sabe que me encantan y les tomo fotografías que ahora cuando estoy de viaje le envío para que sepa dónde estoy y en qué trabajo. 

Esta semana una noche mientras lo dormía le di besitos en la cabeza haciendo un sonido con los labios, se rió y me preguntó qué estaba haciendo, le dije que eran besitos de pajarito, preguntó que desde cuándo los sabía hacer, "aprendí contigo estos días" le respondí, se rió a carcajadas y me pidió que le diera más. 

Hoy de nuevo mientras lo dormía me dijo: "dame besos de pajarito", se los di y en menos de dos minutos se durmió con una sonrisa.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Rabia

Hoy se cumplen dos meses de tu partida, he pasado de la tristeza a la rabia. 

Rabia porque la vida es injusta y la muerte también. Rabia porque apenas en enero dijimos que comenzábamos el resto de nuestras vidas, comenzábamos una nueva vida. 

Rabia porque el sueño de la finca era contigo y con Mathi. Rabia al ver las lámparas que compramos y que ya no pudiste ver, al ver el columpio armado que ya no pudiste ver, el portón, las plantas, la casa, las cortinas, todo lo que ya no viste.

Rabia porque me haces falta, porque me empeño en recordar tu voz, tus sonrisas, tus chistes, tus charlas. Rabia porque recuerdo a mi hermanita diciéndome "mano" mientras me hablabas de tu vida, de los sueños, de lo que haríamos. Rabia porque extraño las conversas desde el fondo del corazón.

Rabia porque recuerdo nuestras conversaciones sobre la vida y la justicia cuando volvió el cáncer, cuando me decías que la vida era una mierda, que el mundo se comiera un cerro de mierda porque cómo te decían que este era el mejor escenario, justo cuando regresaste al país, cuando estábamos felices con la finca y empezando el proyecto de vida... Rabia al recordar tu rabia.

Rabia cuando pienso en tu angustia en tus últimos días, tu preocupación por Mathi, por su futuro, por tu pensión. 

Rabia porque de nada sirve consolarme con que soy ateo y después de esto no hay más, de nada sirve consolarme con que no estás sufriendo, de nada sirve consolarme con que no sufriste más, de nada sirve consolarme con que estuve contigo, porque lo cierto es que ya no estás. 

Rabia cuando sé que más nunca te veré ni te hablaré. Rabia porque aún pienso en hablarte cuando se necesita tomar una decisión sobre la finca.

Rabia porque a pesar de ser adulto y comprender lo que es la muerte, me cuesta aceptar que te fuiste.

Rabia porque toda la vida he sabido que la vida no es justa, que el mundo tampoco, que uno no hace lo que quiere, pero yo no quería que murieras.

Rabia porque se fue mi hermanita menor, la mamá, la bella, nuestro ejemplo, rabia por la puta injusticia de la vida y de la muerte.

Te amo hermanita



martes, 3 de octubre de 2023

Conversando con Mathi sobre dios

En los últimos días me has hecho varias preguntas sobre dios, quizás cuando leas esto ya sepas que soy ateo, pero hoy, a tus seis años y en estas circunstancias, me pones en aprietos tratando de responderte desde cuándo existe dios. 

Me preguntaste si dios existe desde antes de los dinosaurios, te respondí que se supone que sí, me preguntaste qué edad tenía Jesucristo, tu mismo te respondiste que debía tener años infinitos. Luego me pediste que te mostrara una foto de dios, porque me andas pidiendo que te muestre fotos de todo (animales del mar principalmente), te respondí que no hay fotos de dios porque no se le pueden tomar, porque nadie lo ha visto, que lo que hay son pinturas y dibujos; ¿entonces cómo sabían cómo es dios para pintarlo? me preguntaste, te dije que es lo que la gente cree, lo que artistas piensan que es dios. 

Me pediste que te mostrara pinturas de dios, te mostré pinturas de dioses griegos, egipcios, católicos y cristianos. Me dijiste que la mamá de Jesucristo es María, el papá es dios y que el espíritu santo es una paloma, que todos lo pintan como una paloma.

Volviste a preguntarme por qué todos pintan a dios - el cristiano- igual, tienes seis años así que no voy a hablarte de colonialismo, eurocentrismo y racismo, por lo que te respondí que era como cada quién se lo imaginaba según su grupo social. ¿Pero cómo lo ven? ¿Cómo puedo ver a dios?

De nuevo te dije que no se podía ver a dios, ahí, con la calma y serenidad que te caracterizan, me dijiste que solo las personas que morían e iban al cielo lo podían ver, que tu mamá podía verlo y estaba con dios, que en algún momento tu y yo estaríamos también en el cielo con dios y la mamá.

Luego me seguiste hablando de otros temas hasta que te dormiste.

lunes, 18 de septiembre de 2023

Las conversaciones con Mathi, el inicio, sobre la vida, la naturaleza y el futuro

Tienes seis años, hace un mes murió tu mamá, mi amada hermana, desde ese momento me has hecho preguntas tan difíciles que comienzo un espacio para que en algún momento, cuando estés grande y quizás yo ya no esté, leas, sepas y recuerdes cómo fueron estos tiempos, cómo nos fuimos acercando.

Tienes que saber que siempre fuiste la prioridad para tu mamá, ella nos encargó a cada un@ de la familia tu cuidado, tu contención, tu vida, la última frase de tu mamá al despedirnos fue que te cuidara; debes saber también que siempre has sido nuestra prioridad, que así no seas mi hijo, te amo, te cuido y cuidaré como si lo fueras.

El 18 de agosto llegamos a tu colegio a que la psicóloga nos apoyara en darte la noticia, tu tía Luz y yo con el corazón roto no sabíamos cómo decirte, tus primeras reacciones fueron tranquilas, no dijiste mayor cosa, nos respondiste que comprendías. Tan solo minutos después, ya en el auto, me empezaste a preguntar, ¿Mi mamá sangró mucho? ¿por qué fue a la cita? ¿Los médicos tuvieron la culpa? ¿si no se hubiera hecho la cita (cirugía) seguiría viva? Responderte con la mayor claridad y sinceridad fue el mandato de las psicólogas, así se nos rompiera el corazón.
Al llegar a casa me preguntaste ¿entonces nos iremos solos tu y yo a vivir a la finca? ¿O sea que me quede sin mamá? ¿quién será mi mamá ahora?

Con el pasar de los días me empezaste a preguntar de otros temas: tío Fredy ¿qué es el viento y de dónde viene? ¿Qué son las nubes y de dónde vienen? ¿Cuántos planetas hay en el universo? ¿Y en el sistema solar? ¿Cuál es el planeta más antiguo y el más pesado? ¿Desde cuándo viene la maldad? ¿Cierto que viene desde que mataron a Jesucristo? ¿Por qué hay gente violenta? 
¿En el Amazonas hay gorilas? ¿En qué países hay gorilas? ¿Por qué en unos países es de día y en otros de noche? Y así muchas preguntas que disfruto tratando de responderte
Me encanta tu curiosidad y el reto de explicarte con palabras sencillas. 

En medio de esas preguntas y con una serenidad increíble me preguntas ¿Por qué murió la mamá? ¿Cuándo volverá a existir? ¿Los médicos tuvieron la culpa? ¿Estuviste ahí con ella? ¿La acompañaste?¿La esperaste? ¿Cuánto tuviste que esperar? ¿Y por qué? ¿Cuándo volveré a ver a mi mamá? ¿O sea que ya no podrá comer sushi? ¿Y su cumpleaños?... esas preguntas me parten el corazón, ahí mi formación académica y experiencia no sirven de mucho... te respondo con el corazón y la verdad, como las psicólogas nos han recomendado.

Al responderte mantengo la calma y la tranquilidad, tiempo después, cuando ya te has dormido, me pongo a llorar.

viernes, 15 de septiembre de 2023

A mi hermanita Caro

Solo hasta ahora caigo en la cuenta de lo que me cuesta escribirte, contigo siempre me fue más fácil conversar. También, solo hasta ahora, al encontrar las fotos perdidas durante 15 años en el techo, caigo en la cuenta de que no fue a partir de la aparición del cáncer que nos acercamos. El primer recuerdo que tengo de ti fue cuando mi mamá llegó contigo recién nacida, te traía en sus brazos, mi madre con su permanente propia de los 80. 

Los siguientes recuerdos son tú, niña jugando con nosotr@s, las veces que te enfermaste, las primeras veces que cociné y les di a ti y a Henry huevos con mermelada; la vez que mi papá nos regaló un trompo y un yoyo sin pita, salimos l@s cuatro a comprar la pita, llegamos luego de las 6.00 y mi papá nos hizo formar para entrar, pasé primero por ser el hombre mayor, me preguntó cuánto me había sacado en el colegio, "5" respondí y me dio cinco fuetazos, porque yo era el mayor, yo era el responsable, giré y te vi a ti y a Henry, que aún no estaban en el colegio y me alegré porque no los golpearían.

Recordé cuando a tus 17 te cortaste el pelo y fue la primera vez que lo tuviste más corto que yo, nos tomamos muchas fotos. Luego, hace cuatro años por las quimios tuviste que volvértelo a dejar más corto que el mío, para ambos el pelo es muy importante. 

Recordé que en la fiesta de despedida cuando me casé por primera vez, te pusiste a llorar porque se iba tu papá, ese día, a mis 30, me enteré que para ti y para Henry fui su padre... desde ese día me cuestioné, porque para mi ustedes siempre habían sido mis herman@s, a partir de allí empecé a comprender las repercusiones que esto había tenido en mi vida y en las de ustedes... empecé a luchar por dejar de ser su padre. Luego cuando te enfermaste, de nuevo me confronté a serlo, me cuestioné... a veces dudo si lo seguiré siendo hasta el final...
Ahora pienso si contigo aprendí a paternar, no sé si el proteger y cuidar sean sentimientos pienso que siempre te vi así, como mi hermanita a la que protegía y cuidaba, dejándote ser libre...aprendí a dejarte libre, me enseñaste que amar, cuidar y proteger significa dejar ser libre. 

He caído en la cuenta de que después de mi mamá, fui quien más te visitó en Chile, incluso antes de la enfermedad, hasta en irme a vivir a Chile pensaba... sí, siempre fuiste mi hermanita.

He ido comprendiendo que la aparición del cáncer nos volvió a juntar para transformar nuestra relación, hallar nuestros puntos de encuentro, nuestros gustos y experiencias comunes, el par de hermanos que vivían en el exterior, el par de hermanos que se habían divorciado, el par de hermanos que iban a terapia, el par al que nos encanta comer rico y pasear, disfrutar la vida...
Así, paralelo a las conversaciones sobre la vida y la muerte, propias de la enfermedad, aparecieron también las conversas sobre el amor, las relaciones, los sueños, el sentido de la vida, los sueños, las expectativas, ni tu ni yo tenemos mayores con respecto a la vida... Reaparecieron los chistes, el humor negro, el burlarnos cada uno de sí mismo...Empecé y quizás empezamos a imaginarnos en un tipo diferente de familia, la mamá, el tío, el sobrino.

"No volveré a decir que me importa un culo, la gente no sabe lo importante que es el culo, mírame ahora que no lo puedo usar, el culo es super importante, la gente no valora el culo" dijiste en medio de sonrisas  cuando te hicieron la ileostomía.

Sé que el acuerdo que suscribimos tácitamente en febrero de 2019 fue que te acompañaría a todas las cirugías, lo cual implicó firmar consentimientos, ser el pariente y el acompañante al que como a ti le explicaban los riesgos, implicó esperarte horas mientras estabas en pabellón como dicen en Chile, implicó despedidas, estar ahí cuando despertabas, acompañarte en la recuperación, acostarme al lado tuyo, sostenerte la mano, poner alarmas para los múltiples medicamentos, aprender a preparar "rescates" cuando el dolor era intolerable, aprender sobre los signos de alarma que justificaban ir de urgencias... sí, ir de urgencias, fuimos varias veces y terminamos aprendiendo la rutina, repetir al menos 5 veces cada vez, que eras paciente oncológica, cáncer colorectal etapa IV con metástasis ...

Fueron muchos días y noches de sufrimiento para ti, nunca he visto sufrir tanto a nadie como te vi sufrir, el dolor, el insomnio... en medio de ese dolor hablamos muchos veces de que estabas cansada, que no querías más dolor,  que no querías sufrir más, que estabas cansada de ser fuerte, que te querías ir, te respondí muchas veces que estaría contigo en todo, en la decisión que tomaras... me decías que solo conmigo podías ser sincera, contarme todo, sin que te juzgara, sin que pensara que te irías a lanzar de un puente, quizás por eso hicimos el acuerdo.

Cuando en abril volvió el cáncer, volvieron también aquellas conversaciones, sobre la vida, sobre la muerte, sobre lo que no querías volver a sufrir. De nuevo te empecé a acompañar a las citas duras, y sí, también a la cirugía.

Sí, me pediste que te acompañara, acompañarte a morir ha sido de los momentos más duros de mi vida, saber que fui la última persona de la familia que viste y con la que hablaste es algo que me mueve y me conmueve mucho, que por momentos siento como una carga. A la vez, te agradezco el que me hayas dado ese privilegio, poder despedirnos... Soy ateo y en lo profundo de mi ser, sé que esa madrugada del 18 me escuchaste decirte que te fueras en paz, que te fueras a descansar... tal y como te lo había dicho hace cuatro años y hace cuatro meses, estaría contigo en todo.

Lo que más me duele es tu ausencia, el saber que ya no estarás, que no volveremos a hablar, que no volveré a escuchar tus bromas y chistes sobre la vida, sobre ti misma y sobre mi, que no volveremos a hablar sobre la vida, sobre la terapia, que no estarás con Mathi y se perderán muchos momentos que debieron tener juntos. Me duele porque se fue mi hermanita menor, mi amiga, mi confidente y sí, también mi hija.

Sé que en este momento solo tengo dolor por tu partida, cada rincón, cada lugar, cada objeto y cada momento son un desatar recuerdos contigo. Espero que en algún momento pueda volver a hacer los chistes y las bromas que nos caracterizan, sé que eso es lo que querías para mí, aunque sé también que sabías que estaría así por un buen tiempo.

Aunque nos lo dijimos muchas veces, por momentos pienso que no te dije lo suficiente cuanto te amaba... pero sé muy bien que tu lo sabías, tal cual sé de tu amor...porque sí, nos empezamos a saludar y despedir con abrazos y diciéndonos lo que nos queríamos.

Así como prometí acompañarte y te acompañé, cuidaré a Mathi, tal cual te prometí, con el amor que te cuidé y acompañé, con los aprendizajes de mi relación contigo, sabes que estarás por siempre en mi corazón.

Seguiremos con los sueños manita, seguiremos con La Resiliencia, nuestro hogar, así no estemos viviendo aquí ahora, Mathi sabe que es nuestra casa, me dice que viviremos aquí cuando sea adulto, seguiremos viniendo a escuchar el río, ese que te encantó, seguiremos viniendo a que Mathi coseche frutas, se divierta con animalitos, vendremos a este nuestro espacio donde hemos traído tus cenizas, porque dijimos que aquí pasaríamos tu y yo nuestros últimos días, aunque sé que ahora habitas en nuestros corazones.

Eres la luz y el amor que nos unió y mostró el camino, esa luz, tu sabiduría y tu sonrisa nos seguirán guiando hasta la eternidad.


domingo, 3 de septiembre de 2023

Soy ese man... días de duelo

Soy ese man que va caminando, en bus o está en reunión, al que de repente se le aguan los ojos y se le escurren lágrimas.

Soy ese man ateo que ahora le habla a su hermanita pensando que ella en el lugar en que esté, le escucha.

Soy el man que ahora llama "mi corazón" a su sobrino, porque con mi hermana se me fue parte y en él queda todo lo que me resta

viernes, 18 de agosto de 2023

La despedida, adiós hermanita

Te acompañé a ocho cirugías, en todas lloramos al despedirnos antes de que entraras a sala, nos despedíamos entre lágrimas sin saber si nos volveríamos a ver, en todas me hacías las mil recomendaciones, por si algo te pasaba. 

A esta última llegamos con una tranquilidad de nunca antes, sí con algo de ansiedad y susto de parte y parte. En el camino me diste ya solo pocas instrucciones por si algo pasaba. Hablamos de cuándo volverías a tomar vino, de tu paseo de cumpleaños, de los arreglos a la finca, nuestra casa.  

Nos despedimos, nos dijimos que nos queremos, me dijiste "cuídame al niño" y te dije "más tarde nos vemos", nos despedimos con una sonrisa.

Y ahora estoy aquí viendo como te estás yendo, luchando hasta tu último respiro.

Lloro, lloro al escuchar que tú cerebro no responde, que no hay nada que hacer, que te nos vas. 

Lloro al escuchar que me tengo que despedir de ti. 

Hermanita sé que estás cansada, vete, descansa, vete que aquí cuidaremos a Mathy. Te amo.

Lloro porque te vas y contigo se va un pedazo de mi corazón, contigo se va parte de la poca fe y esperanza que me quedaba en el mundo. 

Lloro, te abrazo, te agradezco y le agradezco a la vida el tiempo juntos.

Lloro porque esta lucha fue larga, lo diste todo, pero el cáncer es así. 

Lloro porque esta fue la única vez que nos despedimos con la casi certeza de volvernos a ver. 

Lloro a mi hermanita, mi amiga y mi confidente. 

Lloro a la mujer que me enseñó tantas cosas sobre la vida. 

Lloro porque sé que no volveremos a hablar de nuestras cosas. 

Lloro porque Mathy no volverá ver a su mamá

Tus últimos respiros, tus últimos latidos, te abrazo, te me fuiste y lloro, solo lloro y siento que me quiebro.

Te amo hermanita, luchaste mucho, es hora de que descanses, vete tranquila, aquí cuidaremos a Mathy.

viernes, 21 de julio de 2023

Mi rol de tío/paternar con mis sobrinos

Ser tío es de las cosas que no planeé ni pensé, es de las cosas que se dan. Si al caso veía el ser tío como el alcahueta; tuve referentes buenos y malos, aunque más malos, pero de estos no hablaré… 
Entre los referentes buenos tengo el tío que me incentivaba a leer y el tío que me hizo un arado cuando yo tenía 4 años. Mi abuelo también tenía una forma interesante de paternar conmigo, ahora que lo pienso, siento que me veía como el citadino que quería aprender del campo, me decía mi cácháquito, no me gritaba, solo me pedía que lo acompañara, me explicaba cosas básicas de la vida campesina, a veces solo me sentaba a su lado a ver el atardecer…quizás lo idealicé, quizás porque recuerdo su cara cuando al cumplir 18 años le mostré mi cédula y se vio reflejado, señaló mi cumbamba en la foto, sacó su cédula y dijo que éramos igualitos…quizás porque fue de las personas que rara vez me juzgó, incluso cuando me vio con el pelo largo.

Quizás me veo así paternando a mis sobrinos y mi sobrina, acompañando y escuchando sin juzgar, apoyando… incentivando a que aprenden y disfruten la vida, a que sean libres, sin presiones, que se encuentren con tranquilidad, que podamos hablar tranquilamente… no como a un papá.

A veces me veo paternando, pero me veo cascarrabias y enojón, eso no me gusta.

A Mathi lo he alzado desde que era bebé, fue al primer niño al que le cambié un pañal, con él ha sido con quien más cerca he estado, no solo por la enfermedad de mi hermana, también, ahora que lo pienso, porque siento que su padre no está, no es buen padre.

Ultimamente, he empezado a ser consciente de la necesidad de abrazarlos y darles la mano, de consentirlos, de decirles que todo está bien.

Caigo en la cuenta de que aquí en la finca y en la de Toca, les pido que me acompañen, como lo hacía mi abuelo, me acompañan a las labores de la finca, a arreglar el portón, sembrar árboles y también juegan.

Me gusta darles juguetes y estoy aprendiendo a jugar con ellos, es algo de los últimos años, en el último he comprado para jugar en familia.

Ahora que estuvieron aquí, les dejé ver TV en mi cuarto, porque mi tv es más grande, se turnaban dormir aquí.

Me gusta hacerles chistes, que se rían, que se diviertan…me gusta ser el tío que los hace reír.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Atrapado

Llegué un 2 de marzo a Santiago pensando en que estaría un mes, al cabo del cual viajaría a Colombia por dos días y luego a México a visitar mis amigues, haría un segundo viaje a México a titularme del doctorado, sin embargo, una pandemia se atravesó. Vivir una pandemia en un país ajeno, al que viniste por un mes, con ropa por un mes de verano, vivir en una habitación de 1.5m * 2.5m, terminar una tesis doctoral escribiendo desde una cama porque no hay escritorio, sentir la soledad de otra manera, saber que tu país te niega la entrada. 

Vivir la distopía me dije muchas veces, ver el cambio en la forma de funcionar de supermercados, ver el mundo completo usando tapabocas, ver el comercio cerrar, las empresas quebrar,  y en medio de eso, estar con mi hermana recuperándose de un cáncer mientras se separa de su ex,  a la par yo con el corazón roto por amor, pensaba en terminar un doctorado.

Fueron nueve meses que mi coach interior diría que me enseñaron muchas cosas, aprendí a vivir sin pareja, a estar solo, muchas veces me dije que hasta mejor, que había pasado de aquel septiembre de 2019 en que me moría de tristeza porque nadie me extrañaba, a estar tranquilo en el 2020 porque nadie me extrañaba, porque nadie me preguntaba cuándo volvería, ni cuándo nos volveríamos a ver. 

Según yo, aprendí a no contarle mi día a día a nadie, a dividir el narrar de mis días entre las personas,  a Caro una parte afectiva, mis preocupaciones sobre la vida, a mis amigas estudiantes de doctorado las cosas del doctorado, similar las cosas del trabajo. Volví a aquella frase de mis 20-30 de que no le contaba a una sola persona todo sobre mí, para que en caso de hacer mi biografía tuvieran que entrevistar a varios/as, sobre todo, para no ser vulnerable.

Según yo, aprendí de lo importante de la vida, a tener una vida tranquila, a ser aún más paciente, a preocuparme cada vez menos por el futuro, a planear menos...al fin y al cabo, quería terminar el doctorado en diciembre de 2019, no lo pude hacer en mayo, ni antes de mi cumple, ni el día de mi cumple,  lo terminé en septiembre de 2020. Al fin y al cabo no pude ir a México, ni irme al mes, no pude ver a mis amigues de Colombia, ni volver a campo.

Viví muchas cosas, tantas que opté por olvidarlas.

sábado, 8 de agosto de 2020

Mera amar-gura

Siempre he reconocido mi amargura, desde hace años pienso que soy mera amargura y hace poco tiempo caí en la cuenta de que amar-gura.
Ahora veo las películas y leo las novelas sin esperar que terminen bien, espero que al igual que la vida, todo termine mal, como es, como debe ser.
Terminé de leer una novela que me compré, muy buena, pero es que ando sin ganas de leer nada, nada académico y me excuso en que es porque luego del doctorado no quiero más
He visto series y películas de Netflix pero me maman, me suscribí a un canal de cine arte y no soporto más de 10 minutos una película.
Me mama la academia, la política, la CBS, mis compañeras de la CBS...me mama la idea de buscar otro trabajo...o el tener que pensar dónde quiero vivir, pensar si en Colombia, en Chile, en México y me produce una profunda mamera hablar con amigas, hablar con la mujer con que salí en enero y nos seguimos hablando.
Llevo tres semanas pensando en que podría iniciar a hacer la presentación de mi examen doctoral y no me dan ganas.

lunes, 20 de julio de 2020

martes, 10 de marzo de 2020

Exfabricante de sueños

Durante mucho tiempo y hasta hace pocos años, tenía la habilidad de poder definir lo que soñaba. En medio de un sueño, como por arte de magia, cambiaba rostros, personajes, historias, incluso si se trataba de una pesadilla.
Podía programar mis sueños, si no sabía qué hacer en un taller o en una clase del día siguiente, antes de dormir me decía que me lo soñaría, y así lo hacía ¡Ay los talleres y clases que me soñé! ¡Ay de esos sueños que creé!
No sé si fue el insomnio cada vez más fuerte, lo aburrido de las ciencias a las que me dedico, que perdí la conexión o simplemente, que me he hecho viejo, pero, ya no tengo esa habilidad. Ahora, aunque intento programar mis sueños para hacer las tareas de la sicóloga, como cualquier mortal, no puedo controlar lo que sueño. Ahora, como cualquier mortal trato de encontrarle significado a esos sueños inesperados que se sienten tan reales. 

lunes, 9 de marzo de 2020

memoria

Desde muy chico me dicen que tengo buena memoria, y sí, años después de ocurrido, puedo recordar conversaciones, la ropa que llevaban puesta el día de la conversación, las caras y muecas, puedo recordar los sonidos y las sensaciones. Ni hablar de lo absurdo de mi lío con las fechas, soy el sin fin de efemérides. Con los apps y sus recordatorios, pongo el contexto, los detalles y qué hice ese día, cada objeto de una foto es un mar de recuerdos.

A veces eso me aburre, sea por la nostalgia, por la tristeza, porque descubro una línea de mentiras, o porque simplemente, quiero dejar de pensar.

Que mi memoria es selectiva y se concentra en lo que me interesa, lo sé hace rato. No obstante, hace poco caí en la cuenta de que con el tiempo mi memoria cierra capítulos, como si momentos, lugares, personas, se redujeran a la portada de un libro que leí, pero no escribí.