
La ida al Encuentro estuvo en duda, ya en el día se va a clase, se trabaja, llamadas de conferencistas que no van, que van si hay otra vuelta, que el alcalde no estará, que cocteles no sabemos. En el aeropuerto el primer encuentro con las conocidas, por andar en la charla el avión casi nos deja; hora y 10 se hacen muy cortos mientras leo a Escobar.
Llegaríamos a Santa Marta, pero la lluvia nos llevó a Barranquilla, casi a media noche es el checking en el hotel, de forma que las palabras se han quedado para una hora antes.

El trayecto de mañana se hace bello pues de un lado está la ciénaga y del otro tengo al mar, no obstante, pienso que esta vía hizo estragos a este hábitat, que lo de hoy son solo rezagos, lo confirma la fábrica humeante que tiñe de gris la Sierra que se hace visible.
El encuentro ya está encima, se llamó a los de la mesa, se llamó a los importantes, que sin ellos no se inicia. Si ayer solo eran 7 hoy llegaron a 81, sin contar a un guía loco que sueña que el Director detendrá el calentamiento global.

Con el cambio en la pinta, que me viste con tus gustos que de paso son los míos, el Encuentro al fin comienza.
Esta vez es diferente, pues la gente no se acerca, reconozco algunas caras, pero parece luzco desconocido, las conversas son ahora con los manes brasileros, con la loca mejicana y rara vez el boliviano.
Las jornadas son muy largas, de mañana preparar, en el día con lo del foro, en la noche son las cenas, debo admitir que solo vi la playa y el sol al tercer día. Sin embargo es un estrés que enriquece cada día, cada charla es un paseo por la calles de otros lados, por los lados negativos de la triste realidad, por los lados optimistas de esfuercitos muy puntuales…yo no sé si vamos bien, vamos mal, ni siquiera sé si vamos…
Las jugadas del azar nuevamente hacen lo suyo, yo no entiendo cómo diablos si en la ciudad nunca pasa, si tan solo está a unas cuadras, llega Ivv de Vill por estas tierras sin siquiera haberlo planeado, se adelantan los cuadernos, las historias comparamos, son cuatro años de venires, con mas ires que otras cosas.
En la cena nuevamente suena el cel, llega el impulso, Ivv de Vill me dice con una sonrisa, “aihh mijito y esa cara, fijo fijo es tu…”
A las 1200 cierran playas, caminando hasta el hotel con la luna de un costado, me pregunto si es posible que te lleve mi mensaje.
Siendo el viernes el final, la euforia ha aumentado, comentarios positivos, discusiones que apasionan, ver a 100 personas a las 7:00 pm atentos, como pidiendo que no se acabe, es sencillamente emocionante, te pone a pensar …

El cansancio es evidente, los ojos encobijados, en busca de la comida encontramos a don Michael, que resulta ser samario y que canta como Andrea, como Sergio, como Luis; suena el cel y nos comentan que en Taganga había una rumba y no fuimos invitados.
A las 1200 nuevamente hacia el hotel, que a las 8:00 nos recogen.

Pues la rumba estuvo larga y la gente ya no llega, somos pocos de salida y el Tayrona ya no espera.
Isabel la mejicana hace migas prontamente, el humor es la constante, y entendemos dos culturas, nos reímos de pimpinela, del Señora y del Mande.

Con Rodrigo el brasilero recorremos el Tayrona, mientras tanto realidades comparamos, las maestrías, la educación, la pobreza y el turismo.

Del Tayrona qué les cuento?, hace años vine un día, y no había concesión, comparando con las otras, los ecolodge son diferencia, en el resto es casi igual.

Como siempre el mar seduce, cielo azul y mar azul, con la Sierra a las espaldas, con muy pocos turistiando, muchas aves, muchos bichos, y una rana que posó pero solo un segundito.
De regreso nos perdemos, hora y media de retraso, una boca inflamada, dos rolos adelantados; mientras llegan los demás miro al cielo y allí está, en creciente...

Con la duda de alcanzar, regresamos al hotel, una ducha y cambio de pinta, solo emprendo mi regreso, me recibe Bogotá y una fría Macarena, Zlop me da las llaves pide un taxi…nuevamente soledad.
De madrugada inicio el blog, tan solo unas horas después de bajar del avión, de haber pasado de 37 grados del Tayrona a los 12 de la maca.
Domingo a 13 grados, café para encender unas neuronas, me siento a escribir el tema de tesis, llega intempestiva la ecología…llegará para quedarse?
