Cartagena, otra visión
Al ver por la ventana se apareció la Sierra Nevada de Santa Marta, esa que sabemos que está ahí pero que en otros vuelos no vi, así es Cartagena, sabemos que hay otra ciudad pero no la vemos.

Hay una Cartagena industrial, de refinerías, de polímeros, de geometrías creadas que me recuerdan las clases de ecología del paisaje, el paisaje creado.

Hay una Cartagena que es puerto, un puerto industrial al que hoy llegan productos y en otra época llegaron esclavos

Hay una Cartagena repleta de mochileros a tan sólo dos cuadras de la otra Cartagena, Getsemani es aún tierra de raizales.

Hay una Cartagena en la que los jóvenes afrodescendientes orgullosos muestran su folclore a cambio de unas cuantas monedas.

Hay una Cartagena en donde las naranjas de Unicef buscan un restaurante para hacerse jugo de medio día.

Hay una Cartagena donde la arquitectura refleja épocas, donde por primera vez me veo.

Hay una Cartagena que toma siesta al medio día, en la que el lustrabotas descalzo tiene una almohada de madera.

De esa otra Cartagena que no vemos, dos mujeres esperan a que termine el taller, escuchan atentas cuando digo que el turismo debe generar empleo y oportunidades para los locales, se acercan y me dicen que ya que hablo del tema, porqué no les ayudo a conseguir empleo, pues llevan meses sin. Y yo, soñador de un mundo mejor qué les puedo ofrecer.
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