El miedo de la negada, el recordar las historias de todos aquellos a quienes les han dicho no, la seudodignidad nacionalista "al cabo que ellos son quienes se lo pierden, no me gusta EEUU"; luego de años de no intentarlo al fin se dio el motivo para que tomara el riesgo, vaya motivo, el sueño, el gran sueño.
Buscando visa para un sueño.
Se pagan unos dólares por 20 minutos de una llamada en la que una mujer de acento mejicano te regaña dos veces por minuto, para luego darte una cita, escogí un 5 de octubre, día impar, en el que se cumplió un mes del comienzo del reto.
Vinieron los viajes al Amazonas y a Villavicencio, mientras se inició el levantamiento documental: las certificaciones laborales, las de los bancos, que las posesiones (no tengo escrituras ni de este blog, ni de mis fotos, ni de mis ideas), que mueva plata en el banco, que no me dan los extractos, que la carta salió mal, que en la U pusieron mal mi nombre, que en la otra U sólo me presentan.
Siguiendo las instrucciones de Bones se separaron los documentos por: tipo, orden cronológico, importancia, clips plásticos porque a ellos no les gustan los clips.
Se llega el día, 7:30 am para la cita de las 8:00, sorprendentemente a esta cita los colombianos si llegan temprano; fila 1, costado derecho, junto a la reja, sólo el pasaporte y la carta a la mano, no más. 45 minutos, adiós celu se entra a la embajada.
Familias, trabajadores, militares, ancianos, una fila tan larga como una madeja se enreda desde dos cuadras afuera de la embajada y se hace nudo dentro; algunos en silencio leemos mientras otros cuentan sus historias como si a alguien le importara, que tengo 8 visas cómo me van a negar esta, que he vivido en Australia, Inglaterra, Francia, Belice, Haiti, que yo hago lo que sea, que hablo cuatro idiomas (agregaría que 5, habla mier..).
Saluda, se amable, sonríe... sigo las instrucciones de Bones, aunque el procedimiento que me dio cambió en este mes; reciben la foto, mi nombre, otra fila para las huellas, ya van dos horas, avanzo en el Río... aun nadie me habla.
Paso a la última sección de la fila sin saberlo, sillas en forma de laberinto, ya puedo observar a la gente pasando a las ventanillas, "si te devuelven el pasaporte te la negaron, si no, te la dieron", me dijo Bones, juego a leer el Río mientras de reojo invento historias de las visas negadas.
Se llega la fila de píe, justo antes de las ventanillas, la siete, la número siete es un centro de emisión de malas caras, no quiero que me pasen a allí... Allí sólo al responder tu nombre y oficio te dicen no, la mayoría de las veces sin siquiera ver tus documentos, allí no hay lugar a réplica, allí reina el terror...unos minutos "a la 15".
Frente a la 15 espero 30 minutos a que la familia entera sea entrevistada, justo cuando terminan el señor Mr Green Go, me dice que espere, que se va de descanso, se alarga la espera y vuelvo a mi juego... las ventanillas 14 y 16 son también centros de emisión de malas caras.
Mr Green Go ha regresado, una secuencia de preguntas: motivo de viaje, tiempo de estadía, oficio, y ella qué estudia?, desde cuándo?, en dónde?...cuando tiempo de? risas, ósea que apenas un mes y? ..si.
Luego no hay preguntas, me dice cosas que nunca llené en el formulario, ¿Cómo las supo?... son los EEUU lo saben todo ...
Dónde trabaja?... ¿desde hace cuánto?... ¿señor Green le muestro los papeles?... que aún no. Otra pausa y... necesito saber su estatura (pienso y para qué), me muevo hasta una pared donde el señor Green me ve "ok regrese, nuevamente me mira: "el color de sus ojos es azul o verde?, verde se contesta él mismo...(pienso, a nadie más le han preguntado esto, nadie más se paró en el muro de las mediciones).
Nueva pausa, sin haber visto nada de mi inventario documental me dice que debo esperar una semana, que en Washington validarán la información, que no es nada malo. Me da una carta, pago el envío y salgo con la duda.
Leo la carta y le pregunto a una asesora quien me manda de regreso por mi pasaporte, ella dice que no me dieron la visa, me siento a pensar...
Recuerdo que Bones me dijo "si no te devuelven el pasaporte te dieron la visa", recuerdo las palabras del sr Green, "no es nada malo", recuerdo lo último que me dijo antes de despedirse "feliz viaje".
Decido no regresar, decido salir a esperar la semana que se convirtió en dos... dos semanas de incertidumbre, es sábado 10:40 am, el mensajero, debo firmar mil cosas, tres formularios, y al fin se abre el sobre me entregan el pasaporte, busco la página.
Tengo visa para un sueño...hasta el 2015.
1 comentario:
Speechless! El resto ya lo sabes,una nueva cuenta regresiva.
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