sábado, 14 de julio de 2012

37



Han llegado los 37. Ahora mi trabajo incluye algunas clases de maestría y de preparatorio los sábados, justo les dio porque el 14 de julio a las 7:00am debería trabajar. El dermatólogo sería la cita a la que me dio por ir ese día y a la que le agradezco mi regalo de la mañana, dormir hasta tarde. Previos habían llegado otros regalos, a la camisa de Hugo se sumó un bello abrigo de Paco, ahora espero alguito de Luis.
Renuente a celebrar pues desde hace días la matemática me juega la pasada de redondear así que ya me siento más cerca de los 40, salimos con Bones en busca de un plan más bien de pareja, un pomodoro en Usaquén sería el lugar escogido, pasta, langosta, vino, postre, una bella charla sobre el efecto mariposa y las circunstancias que no has puesto aquí; una conversación en la que sus "te imaginas qué hubiera pasado si" se cruza con mis "nunca me imagino esas cosas, si no fue, no fue".
Las llamadas de los cada vez más escasos amigos, la llamada de la familia y mi madre que indignada me pregunta si es que me voy a morir para que no quiera celebrar. Así el domingo sería para celebrar en familia, con una deliciosa torta de chocolate, más regalos, un libro, zapatos y las tarjetas de mi sobrina.
Con el cumpleaños siguen mis divagaciones, sigo pensando en pendejadas, los amigos son cada vez menos, a duras penas nos hablamos, se cuentan con los dedos de las manos, los que no están fuera ya pronto se irán del país; recuerdo entonces cuando en el colegio se cultivaban amistades y jurábamos que seríamos amigos toda la vida, la U y la distancia marchitarían esas amistades; luego en la U, los amigos eran menos pero más amigos, nuevamente la distancia, las familias y el trabajo marchitaron muchas amistades. 
Con los trabajos los compañeros se confunden con amigos y como en este país cambiamos de trabajo a cada rato, pues a cada rato se cambia de amigos, y justo hoy cumplo 37, y justo hoy las felicitaciones son menos, Facebook entonces es una falacia y por eso oculto mi cumpleaños, paso a Semana, donde un artículo confirma que después de los 30 es más difícil conseguir amigos. 
Así, paso mi cumpleaños muy feliz, con la flaca, con la familia, con unos bellos regalos y convenciéndome que estas pendejadas que pienso y que confirman las revistas, son mis primeros síntomas de madurez...y yo que juraba que aún no maduraba.

Regalo de mi sobrina

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