A la par que se descubre que el Bosón de Higgs existe, que nos damos cuenta de que no solo existe lo que vemos y tocamos, que materia y energía convive y se transforman, que hay partículas que nos traspasan sin que siquiera lo sintamos, que pronto sabremos cómo comenzó todo, que antes no era nada, pero que aún no sabemos qué es la nada... a la par los sueños traen de regreso a aquellos que se fueron, y entonces si la única evidencia de la existencia del Bosón de Higgs es su pasado pues el presente no se ve, pienso en que son también la experiencia y el ¿alma? expresión de la física cuántica, de la física de partículas y lo intangible, tampoco sabemos dónde está, como las partículas subatómicas apenas llegamos a la probabilidad de su ubicación.
Si el calor como expresion de la energía no se toca, pero se siente, el alma como el campo de Higgs no se puede ver pero existe y se siente, si las partículas de Higgs generan la masa, las experiencias en este caso sublimes habitan el campo del alma. Pienso entonces que quizás en los sueños estamos más conscientes de la física cuántica y de paso más cercanos a nuestra esencia al alma, los sueños son nuestra máquina cuántica de teletransportación tipo Startreck, solo que a diferencia de los experimentos de los físicos en este caso nos acercan al ser.
Se suma a las divagaciones Llinas, los colores no existen más allá de nuestro cerebro, el otro existe en mi solo por mi cerebro, el amor, los sentimientos solo existen en nuestro cerebro, bendita entonces la hermenéutica como interpretación de la realidad que nos ha creado esta belleza, la realidad es la forma en que lo entendemos, pero volvamos a la física cuántica, el cerebro está formado por átomos, la realidad la construyen las interacciones (sinápsis) entre neuronas y eso es energía, y entonces llegamos a Higgs, y si existe el Bosón de Higgs, puede que exista el alma y Llinas tendrá razón, pero un poquito no mas.
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