sábado, 28 de marzo de 2015

Entre paseos y salidas de campo

La respuesta más común en las entrevistas a la pregunta por qué estudiar turismo es "porque me gusta viajar", les respondo que a mi también y no necesité estudiar turismo para poderlo hacer ...no les enseñaremos a ser turistas, ni somos agencia de viajes. 

"Debemos buscar que las salidas de campo no sean paseos" es otra frase que hemos escuchado y dicho con frecuencia en la facultad, es especialmente difícil cuando estudiantes y profesores no tienen clara la diferencia... Como resultado: las evaluaciones de salida de campo no preguntan por objetivos cumplidos, sino por la calidad del servicio; alumnos de noveno confunden la salida de campo con el prom; los profesores no dejan que los estudiantes busquen y establezcan contactos para entrevistar, de eso se encarga la agencia de viajes, el profesor o una asistente en el mejor de los casos; incluso ha pasado que estudiantes confundan comunidad con empresarios y los traten mal, y que me evalúen mal como profesor porque los hice caminar y no los llevé en carro al sendero. 

Es que eres muy aburrido, es que eres muy ñoño, los estudiantes no saben, los estudiantes no pueden... Son entonces, algunas de las frases que escucho cuando describo lo que hago en las salidas con los de tercer semestre. Quizás por esas mismas frases cuando a los de noveno les dijeron que acompañaría su salida de campo, pasaron carta para que no fuera yo el profesor encargado...quizás por esa confusión tuve tantos problemas con otros docentes en las semanas previas a mi cálculo. 

Acabo de llegar de salida con los de tercero y comparto los resultados. 
Desde antes de salir armamos grupos de investigación encargados de diseñar sus propios instrumentos de investigación, hacer contactos, organizar citas con entrevistados, definir qué atractivos visitar en cada destino, itinerario y tiempos... Ahhh y por supuesto escoger agencia de viajes y hoteles. 

Ya en la salida, nos bajamos en el parque de cada pueblo, verificamos los grupos de trabajo, su itinerario y herramientas, definimos también punto y hora de encuentro al terminar.  Y entonces, jóvenes de apenas tercer semestre salieron ordenados y responsables a hacer sus investigaciones, y a las dos horas exactas ya estaban de regreso, para continuar al siguiente destino...En los trayectos de desplazamientos escuchan mis explicaciones. 

La jornada termina a las 6.00 pm, nos dirigimos al hotel y tienen una hora de descanso, luego cena y espacio para conversar sobre el día; pasan de la narrativa, al análisis de los resultados, a identificar en qué fallaron y discuten además las implicaciones de los resultados en el proyecto que realizamos. 

El segundo día es para un recorrido por el páramo, medias nueves en una casa campesina, luego una caminata de dos horas y media a más de 3750 msnm, somos 57 personas en un bello calle rumbo a la laguna Verde. 
Regresamos a la casa campesina  a almorzar, y los estudiantes sacan los juguetes, ropa y cuadernos que trajeron para los niños de la vereda; luego conversan y juegan con los hijos de los campesinos que nos reciben, corren tras de las ovejas y sus crías..una de las cuales se muere y los niños les explican que murió porque nació débil, por lo que la madre la rechazó. La naturalidad con la que los niños lo dicen les enseña a los estudiantes sobre la cultura de estos campesinos que entienden muchas cosas sobre la vida, que a ellos como citadinos les cuesta...
Los niños cuentan también que se gastan una hora en cada trayecto hasta el colegio, que llegan embarrados... Le recomiendan a los estudiantes que coman lejos de los pavos y gallinas porque les quitaran la comida... 
¿Se comen los piscos?, pregunta una estudiante, el niño responde que todavía no porque está muy chico...

Son las 4.00pm, los estudiantes siguen caminando y se sientan a ver el paisaje... Este es el paraíso Profe, yo no me quiero ir, yo tampoco, ... Profe sigamos caminando... Suenan los pitos de los buses y entonces llega el momento de la despedida, por iniciativa de los estudiantes aplausos a quienes hoy fueron nuestros anfitriones.

Ya en el bus, justo antes de salir, se acerca Gloria la otra profesora, Santiago manda preguntar si puede adoptar el perro de la señora de la casa, ya tienen varios y no puede con este cachorro, que él se compromete a cuidarlo, mandarlo operar y ponerle vacunas...paso a hablar con Santiago al otro bus y está en el fondo, cargando al perro al que arropa con una manta que no sé de dónde sacó, mientras sus compañeros lo rodean para consentir al perro... 
Al regresar al bus en el que voy, al contarle a los estudiantes lo de Santiago, dicen que organizarán un perro shower.

En el regreso hablamos con los estudiantes y me dicen que ha sido la mejor experiencia de la carrera...pienso en mi labor como docente, en mis ganas de cambiar el mundo, y al menos hoy siento la felicidad de saber que algo estamos haciendo bien, "felicitaciones muchachos, esta ha sido la mejor salida de campo en la que he estado" les respondí.




lunes, 23 de marzo de 2015

Crisis de los 20 y crisis de los 40

- Profe, debo hablar con sumercé, necesito un consejo pues creo que me está entrando la crisis existencial de los 20. 
- Alejandro, hoy tengo clases, pero almorcemos mañana. 

Luego de esa conversación de corredor no pude evitar pensar en mi crisis existencial de los 20, esa que me costaría bajas notas y las burlas de mis compañeros que incluso hasta hoy en cada encuentro, me recuerdan. En aquella época fruto de las lecturas sobre existencialismo, filosofía y también de novelas del romanticismo, llegué a la conclusión de que la vida no tenía sentido, al fin y al cabo, todos morimos. 
Dejé de hacer los trabajos de la U, porque los hiciera o no, aprendiera o no, moriría en algún momento. Asimismo, en las mañanas cuando me encontraba con mis compañeros que alegres que me saludan, les respondía con mis tristezas existenciales y ellos "huevón, yo si tengo muchas razones por las cuales levantarme"..."pero yo no"... Sí, así de tonto como suena hoy cuando me acerco a los 40... me preocupé por Alejandro.

Almorzamos con Alejandro, me habla de "su crisis existencial de los 20", quiere cambiar su vida, hacer más por la sociedad, más por el ambiente, más por sus compañeros, quiere dejar de ser consumista, ser coherente con lo que piensa, quiere crear una empresa, dos fundaciones, cambiar de ropa e independizarse. Respiro un poco más tranquilo, no ha leído de existencialismo y lo que quiere es darle más sentido a su vida.

Le digo que si no es consciente de sus propios cambios y de sus logros a sus 18 años, del reconocimiento, de sus buenas acciones, le recuerdo su cambio luego de una clase de tercer semestre. "Pero quiero cambiar más... se me ocurren cientos de ideas brillantes, pero no me enfoco" me responde.

No se trata de una crisis de los 20, lo que sucede es que eres de ese grupo de personas que piensan más allá, se cuestionan el sentido de su vida, cómo aportar a la sociedad y al cambio del mundo, ese grupo de personas cada cierto tiempo optarán por cambiar su vida, así le pasó a Laucris cuando se fue a Perú, a Madear cuando se pasó a turismo, así le pasa a Bones, así me ha pasado varias veces. La noticia es que te seguirá pasando el resto de la vida.

Para lo otro, de no poderte concentrar, te enseñaré unos ejercicios, además debes buscar algo que te apasione y que complemente tu vida, y si te gusta escribir, escribe.

Pasamos a hablar entonces de sus cambios de ropa, su independencia y terminamos dispersos entre la música, Cuba, mis cálculos, mi trabajo, el clima, los jefes, las vacaciones. Momento ¿conclusiones de nuestra conversa?, responde con carcajadas.

Regreso a la Facultad, es inevitable hacer paralelos entre lo que vive Alejandro, lo que viví a su edad y lo que vivo hoy que me acerco a los 40, la primera vez que lo escuché hablar de su crisis de los 20, pensé con risas que le pedía consejo a alguien que se acerca a su crisis de los 40. 

Lo bello de hacer paralelo, es que esas mismas palabras de consejo a Alejandro, me sirvieron para darme cuenta que también he hecho cosas valiosas, que no puedo hablar de crisis de los 40, como no puedo evitar cuestionarme cada cierto tiempo sobre el sentido de mi vida y tratar de cambiar para hacer algo más por este mundo...y también para respirar tranquilo porque en los 20 se quedó mi existencialismo.


jueves, 12 de marzo de 2015

Sueños incumplidos cumplidos y los caminos de Feynman

La visita de la familia por el problema con los cálculos se convierte en un paseo por la historia de nuestras vidas. Escucho a mi hermano narrar las penurias por las que pasamos cuando él estaba en el colegio, de los días que no podía entrar a clase porque no había pagado la pensión, de la sudadera del gris que no era, de cuando lavó carros, de los zapatos rotos... Lo dice con la sonrisa propia de la memoria que convierte pasajes tristes en anécdotas divertidas, aunque no puede evitar que sus ojos se agüen. 

Al escucharlo recuerdo las penurias propias, los tantos trabajos antes de cumplir 18, y los 17 más antes de terminar la carrera, también lavé carros, fui ayudante de camión de pollos y empacador de supermercado, entre otras vainas... había olvidado estos pasajes, muchos no los recordaba igual. Mi madre se suma a la conversación, nos cuenta su versión, seguido de su frase "siempre supe que mis hijos serían grandes", y tampoco puede evitar que los ojos se le agüen. 

Conversamos entonces sobre lo que significa ser grande, sobre las condiciones externas que nos llevaron a donde estamos, le decimos a mi madre que en nuestras vidas ha significado mucho más su formación, educación, su crianza, que esos factores externos. Que muestra de eso es que nuestros vecinos de barrio pobre, con padres con dinero, nunca estudiaron y fueron padres muy jóvenes. Ahora los ojos aguados desaparecen y empezamos las bromas sobre nuestras pintas de época de juventud. Tampoco reconozco algunas historias. 

Pienso luego en el último libro que leí, El gran diseño, uno de los temas que más me llamó la atención, tiene que ver con física cuántica, los caminos de Feynman, en la que el desplazamiento de una partícula (cuántica) entre los puntos A y B, no es ni uno, ni una línea recta, sino la suma de todos los caminos posibles. La partícula está al mismo tiempo en todos los lugares y sigue todas las rutas posibles. Pensaba que quizás la historia y la vida sean así, los recuerdos de cada persona no son mas que una de esas rutas posibles y la realidad no es una, ni es línea recta, sino la suma intrincada de todos esos recuerdos individuales. 
Quizás por eso, mis recuerdos de juventud lleven el matiz que mi cerebro les ha querido dar, y la realidad sea esa mezcla de recuerdos de hermanos, madre y amigos de esa época


Quizas también por eso, el sueño de mi madre de que sus hijos fueran grandes, para ella se cumplió, y para cada uno de nosotros tal vez no...vivimos vidas ordinarias y normales, no somos famosos, no somos ricos, aunque felices parece que si. 

Vuelvo a mis días normales, ahora lucen solitarios y eso aumenta mis reflexiones pendejas, parece que los ciclos se repiten, el sueño de un futuro juntos lleno de felicidad se desvanece. 
Los otros sueños personales, que aunque nunca han sido claros, pero que ahora tienen que ver con un doctorado, la investigación y un mejor cargo, también se desvanecen. 

Me creí el cuento de ser bueno administrando, algunos se lo creyeron también, pero en la suma de rutas entre  A y B, pesa mas la ruta E, que toma la decisión. 

Me creí el cuento de que soy investigador y buen docente, algunos buenos alumnos y personas también se lo creyeron, pero en esta ruta, sumó mas la C, que me dice que no soy investigador para el país. 

Vuelvo a la física cuántica, quisiera quedarme con la versión de las historias que mas me gusten, dice la física cuántica que el investigador afecta el resultado del experimento con solo verlo, ojalá fuera así. 

Ojalá en la versión de alguien, sea posible que mis sueños se cumplan...como se cumplieron los de mi madre sobre nosotros. 




viernes, 6 de marzo de 2015

Problemas con el cálculo

Domingo, extrañamente despierto antes de las 6:00 am, en esas conversaciones conmigo, en las que tengo las mil respuestas opcionales a las mil preguntas que me hago, si, eso que mi madre llama "pensar mucho", "no piense tanto que se enferma", me lo ha dicho toda la vida.

La taza de cereal, los ruidos de Tito durmiendo al lado, de repente aparece un dolor en el abdomen, recuerdo que hace menos de una semana en el Transmilenio me dio un dolor similar, agudo e incremental, de esos que te sacan lagrimitas, espero como en esa ocasión que me pase a los 15 minutos. 
Pasa media hora, luego una, hora y media, ya estoy revolcándome del dolor, mientras Tito me mira asustado y se acerca al abdomen como queriendo hacer algo. 
Conozco este dolor, he pasado por cálculos renales, infecciones renales y apendicitis, busco las fuerzas para ponerme de píe y caminar, torcido y agachado por un taxi que me lleve al hospital.

Bienvenido al sistema de salud colombiano, son necesarias tres revisiones con diferentes médicos para aceptar que es una urgencia, las preguntas de rigor, luego el golpecito en la espalda a la altura del riñón, ese del que ya no te levantarás, aún así te preguntan si te dolió... las lagrimitas y pasamos a la fase II, esperar en una silla a que me llamen... ¿pueden darme algo para el dolor?

Empiezan a pasar las horas, luego un llamado para ponerme medicamentos que me preparen para la dosis de morfina, minutos después el dolor ha disminuido y entiendo porqué la gente se convierte en adicta a esta droga... sigue la espera sentado, luego exámenes y de las dos horas que se gastarían en entregar los resultados pasan a seis. Sabemos que son cálculos, pero debemos esperar...sentados.

Sé que pasaré esta primera noche sentado sin poder dormir, porque en urgencias no hay camillas. A eso de la media noche la uróloga confirma que son cálculos, al día siguiente a primera hora me harán una cirugía. Sentado aguardo a que pasen las horas, a las 5:45am la uróloga vuelve, me dice que no coma nada ( ya llevó 24 horas en esas)porque me harán cirugía, a las 5:55am vuelve y me dice que ya no harán cirugía, que estaré en observación para expulsar el cálculo naturalmente...¿Como o no como?

Sentado veo mis vecinos de urgencias, poco a poco conocemos las historias de todos, de los abuelos que llevan cinco días durmiendo en sillas, del boyacense que convirtió la sala de urgencias en su oficina de negocios y hasta compra un carro aquí, de la joven que lleva cuatro días sin que sepan qué tiene, la indígena que tiene apendicitis, los cuatro más que llegan por cálculos, el sospechoso policía.

El día transcurre más lento de lo que uno se pueda imaginar, el cansancio y el hambre se acentúan, al llegar la noche me dicen que sí puedo comer, pero que mañana no, porque ahora sí me harán la cirugía. Segunda noche sentado, adolorido, sin poder dormir, noto que mis pies parecen de hobbit.

Amanece y a duras penas notas la diferencia entre el día y la noche por los cambios de turno de médicos y enfermeros, la promesa de la uróloga de hacerme la cirugía se va aplazando de hora en hora, cada vez con más hambre, cada vez más cansado, cada vez con más sueño. A las 12:00 me dicen que ahora sí, me preparo con un baño y rasurada. Vuelvo a la silla, a la 1:30 me dicen que debo cambiarme rápido y subir, que es ya o ya. Llego a la sala de cirugía, me siento en un bello sofá, firmo las autorizaciones, me explican el procedimiento, y me siento, minutos, media hora, una hora, y que la cirugía debe esperar. 
A eso de las 6.00 pm al fin, entro al quirófano, a diferencia de la última vez que me pusieron anestesia general y quizás por el sueño acumulado, no recuerdo más de tres segundos después de ponerme la mascarilla.

Tiempo después despierto y juro que estoy en medio de mis alumnos de maestría quienes me preguntan cosas aburridas de investigación, resulto respondiendo las preguntas entre enfermeras, sí es Fredy, sí es ambulatoria, sí un cálculo... Busco en mi abdomen si tengo el catéter, respiro tranquilo no tengo nada. 
Tengo inmensas ganas de orinar y este es el momento para explicarme que la cirugía consiste en meter por mi pene un dispositivo con una cámara, atravesar la uretra, la vejiga y llegar al riñón para sacar una piedra del tamaño de un frijol negro, por el mismo lugar por el que metieron el dispositivo, sí, por ahí, así que orinar se convierte en un ejercicio doloroso en el que cada vez recuerdo por donde pasó el dispositivo y que tiñe mis líquidos de un bello rojo.

Las pruebas antes de salir, que no hay mareo, que puedo beber, comer y orinar, los papeles y que debo volver a que me extraigan el catéter JJ, sí, sí, sí me lo pusieron, es interno, (me explicaría el señor internet), así que la sensación de dolor y el color al orinar serán así por las próximas dos semanas, y sí, me sacarán el catéter  por el mismo lugar por el que lo metieron...lo sé, los hombres somos muy gallinas, cuando me explicaron el procedimiento ya me dolía.

A media noche, llego a mi casa, una cama por fin.

Ahora, tengo mis hipótesis sobre los orígenes del cálculo, uno es que me sacan unos piedronones que se hicieron uno en el riñón, aunque mi sobrina de seis años dice que la causa es que como piedras.