lunes, 23 de marzo de 2015

Crisis de los 20 y crisis de los 40

- Profe, debo hablar con sumercé, necesito un consejo pues creo que me está entrando la crisis existencial de los 20. 
- Alejandro, hoy tengo clases, pero almorcemos mañana. 

Luego de esa conversación de corredor no pude evitar pensar en mi crisis existencial de los 20, esa que me costaría bajas notas y las burlas de mis compañeros que incluso hasta hoy en cada encuentro, me recuerdan. En aquella época fruto de las lecturas sobre existencialismo, filosofía y también de novelas del romanticismo, llegué a la conclusión de que la vida no tenía sentido, al fin y al cabo, todos morimos. 
Dejé de hacer los trabajos de la U, porque los hiciera o no, aprendiera o no, moriría en algún momento. Asimismo, en las mañanas cuando me encontraba con mis compañeros que alegres que me saludan, les respondía con mis tristezas existenciales y ellos "huevón, yo si tengo muchas razones por las cuales levantarme"..."pero yo no"... Sí, así de tonto como suena hoy cuando me acerco a los 40... me preocupé por Alejandro.

Almorzamos con Alejandro, me habla de "su crisis existencial de los 20", quiere cambiar su vida, hacer más por la sociedad, más por el ambiente, más por sus compañeros, quiere dejar de ser consumista, ser coherente con lo que piensa, quiere crear una empresa, dos fundaciones, cambiar de ropa e independizarse. Respiro un poco más tranquilo, no ha leído de existencialismo y lo que quiere es darle más sentido a su vida.

Le digo que si no es consciente de sus propios cambios y de sus logros a sus 18 años, del reconocimiento, de sus buenas acciones, le recuerdo su cambio luego de una clase de tercer semestre. "Pero quiero cambiar más... se me ocurren cientos de ideas brillantes, pero no me enfoco" me responde.

No se trata de una crisis de los 20, lo que sucede es que eres de ese grupo de personas que piensan más allá, se cuestionan el sentido de su vida, cómo aportar a la sociedad y al cambio del mundo, ese grupo de personas cada cierto tiempo optarán por cambiar su vida, así le pasó a Laucris cuando se fue a Perú, a Madear cuando se pasó a turismo, así le pasa a Bones, así me ha pasado varias veces. La noticia es que te seguirá pasando el resto de la vida.

Para lo otro, de no poderte concentrar, te enseñaré unos ejercicios, además debes buscar algo que te apasione y que complemente tu vida, y si te gusta escribir, escribe.

Pasamos a hablar entonces de sus cambios de ropa, su independencia y terminamos dispersos entre la música, Cuba, mis cálculos, mi trabajo, el clima, los jefes, las vacaciones. Momento ¿conclusiones de nuestra conversa?, responde con carcajadas.

Regreso a la Facultad, es inevitable hacer paralelos entre lo que vive Alejandro, lo que viví a su edad y lo que vivo hoy que me acerco a los 40, la primera vez que lo escuché hablar de su crisis de los 20, pensé con risas que le pedía consejo a alguien que se acerca a su crisis de los 40. 

Lo bello de hacer paralelo, es que esas mismas palabras de consejo a Alejandro, me sirvieron para darme cuenta que también he hecho cosas valiosas, que no puedo hablar de crisis de los 40, como no puedo evitar cuestionarme cada cierto tiempo sobre el sentido de mi vida y tratar de cambiar para hacer algo más por este mundo...y también para respirar tranquilo porque en los 20 se quedó mi existencialismo.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias siempre!