jueves, 12 de marzo de 2015

Sueños incumplidos cumplidos y los caminos de Feynman

La visita de la familia por el problema con los cálculos se convierte en un paseo por la historia de nuestras vidas. Escucho a mi hermano narrar las penurias por las que pasamos cuando él estaba en el colegio, de los días que no podía entrar a clase porque no había pagado la pensión, de la sudadera del gris que no era, de cuando lavó carros, de los zapatos rotos... Lo dice con la sonrisa propia de la memoria que convierte pasajes tristes en anécdotas divertidas, aunque no puede evitar que sus ojos se agüen. 

Al escucharlo recuerdo las penurias propias, los tantos trabajos antes de cumplir 18, y los 17 más antes de terminar la carrera, también lavé carros, fui ayudante de camión de pollos y empacador de supermercado, entre otras vainas... había olvidado estos pasajes, muchos no los recordaba igual. Mi madre se suma a la conversación, nos cuenta su versión, seguido de su frase "siempre supe que mis hijos serían grandes", y tampoco puede evitar que los ojos se le agüen. 

Conversamos entonces sobre lo que significa ser grande, sobre las condiciones externas que nos llevaron a donde estamos, le decimos a mi madre que en nuestras vidas ha significado mucho más su formación, educación, su crianza, que esos factores externos. Que muestra de eso es que nuestros vecinos de barrio pobre, con padres con dinero, nunca estudiaron y fueron padres muy jóvenes. Ahora los ojos aguados desaparecen y empezamos las bromas sobre nuestras pintas de época de juventud. Tampoco reconozco algunas historias. 

Pienso luego en el último libro que leí, El gran diseño, uno de los temas que más me llamó la atención, tiene que ver con física cuántica, los caminos de Feynman, en la que el desplazamiento de una partícula (cuántica) entre los puntos A y B, no es ni uno, ni una línea recta, sino la suma de todos los caminos posibles. La partícula está al mismo tiempo en todos los lugares y sigue todas las rutas posibles. Pensaba que quizás la historia y la vida sean así, los recuerdos de cada persona no son mas que una de esas rutas posibles y la realidad no es una, ni es línea recta, sino la suma intrincada de todos esos recuerdos individuales. 
Quizás por eso, mis recuerdos de juventud lleven el matiz que mi cerebro les ha querido dar, y la realidad sea esa mezcla de recuerdos de hermanos, madre y amigos de esa época


Quizas también por eso, el sueño de mi madre de que sus hijos fueran grandes, para ella se cumplió, y para cada uno de nosotros tal vez no...vivimos vidas ordinarias y normales, no somos famosos, no somos ricos, aunque felices parece que si. 

Vuelvo a mis días normales, ahora lucen solitarios y eso aumenta mis reflexiones pendejas, parece que los ciclos se repiten, el sueño de un futuro juntos lleno de felicidad se desvanece. 
Los otros sueños personales, que aunque nunca han sido claros, pero que ahora tienen que ver con un doctorado, la investigación y un mejor cargo, también se desvanecen. 

Me creí el cuento de ser bueno administrando, algunos se lo creyeron también, pero en la suma de rutas entre  A y B, pesa mas la ruta E, que toma la decisión. 

Me creí el cuento de que soy investigador y buen docente, algunos buenos alumnos y personas también se lo creyeron, pero en esta ruta, sumó mas la C, que me dice que no soy investigador para el país. 

Vuelvo a la física cuántica, quisiera quedarme con la versión de las historias que mas me gusten, dice la física cuántica que el investigador afecta el resultado del experimento con solo verlo, ojalá fuera así. 

Ojalá en la versión de alguien, sea posible que mis sueños se cumplan...como se cumplieron los de mi madre sobre nosotros. 




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