lunes, 20 de septiembre de 2010

Amazonas de tesis

El Amazonas tiene algo mágico que despierta el interés de cuantos lo hemos conocido, quizás por eso hace un tiempo decidí cambiar mi lugar de tesis, dejé el Pacífico por el Sur; no obstante, en el mar de sentimientos encontrados que me embargan estos días, estar 10 días sin internet ni teléfono celular, son algo que no quería.

La fuerza de la realidad, el no poder posponerlo mas, me trajo a este viaje académico que comenzó el viernes en Bogotá, cuando el señor Tossudo, presidente de una empresa de 4500 empleados me recibió en su oficina: Buenas tagdes F, un placeg, cuéntame en que te puedo ayudag... entenderán por su acento de dónde es el señor. No creo poder ser objetivo con un anciano que tiene dos ipad, dos iphone y el mismo Mac que yo...
Sin más preámbulos el domingo en la ruta Aires dejé la caótica Bogotá con rumbo a la colita de pescado, el avión repleto con 140 pasajeros cruza el país en medio de nubes que no dejaron ver más allá de la ventana, una extraña cubana me saluda como si me conociera, me sumerjo en el Río y la olvido. La cantante leticiana me habla, su rostro de 20 años contrasta con su hijo de ocho que la espera en el aeropuerto.

Leticia, esa ciudad que conocí hace algunos años es hoy un cúmulo de ruido, un hervidero de motos, mototaxis y motocarros, una ciudad a la que llegan cientos de personas a buscar oportunidades de esta nueva bonanza llamada turismo; muchos extranjeros tipo hippie caminan por sus calles con morrales, vendedores ambulantes por doquier, vendedores informales en varias esquinas, Leticia esa ciudad que años atrás conocí ya no me gusta.

Busco un hotel económico pues este viaje es de mi bolsillo, entre los 30 de un hotel de mala muerte y los 60 del hotel de siempre, me quedo con lo conocido, allí por lo menos hay internet, ese que me mantiene cerca, la cercanía del internet es por estos días la medicina a las tristezas y la nostalgia.

Nunca había visto el Amazonas tan seco, lo que es un canal de agua que en invierno tiene unos 50m de ancho y unos 10 de profundidad es hoy un paso seco apto para el ciclomontañismo, el calor excesivo, el cielo nublado pero no llueve, eso si no se puede negar que los atardeceres son increíbles, llenos de rojos, rosados y naranjas que como algodón de dulce contrastan con el azul intenso...
Como en el 99% de mis viajes camino solitario en las divagaciones eternas, en mil monólogos mentales, esos que se interrumpen cuando veo la luna y me promete que cuando llegue a las comunidades indígenas habrá luna llena.
Si señores, me tocó luna llena y menguante en Amazonas.

Nos veremos pues en unos días a mi regreso al mundo tecnológico...

Algo de Zoe mientras tanto, o mejor dicho Nada

Transfusión, de magia pura para el corazón 
Rimel de miel pa corregir la tristeza...
Y no se tú, ni qué dirás pero no hay nada mucho qué pensar
La oscuridad me acecha incrédula
Nada que pueda perder,
Nada que no pueda hacer,
Algo que te alivie
Algo que me cure

No hay comentarios: