jueves, 14 de julio de 2016

XLI

- ¿Cuántos años tienes?
- 40... y por pocos días
- OMG, no parece
- ¿cómo tomo eso?
- jajaja

Conversación callejera con Romi compañera de clase, al llegar al restaurante empezó ¿a qué no saben cuántos años tiene Fredy?
Dos semanas después durante la fiesta de cierre de curso, retomaron el tema, ¿adivinen cuántos años tiene Fredy?... ahora el OMG era de varias chicas, dijo Romi "es que si yo tuviera 40 y estuviera como tu, lo andaría diciendo a cuatro vientos"..."podemos decirle Dorian Gray"...el caso es que mi edad se convirtió en chisme.

Y es que he llegado a una edad en la que ya no se anda contando a los cuatro vientos, menos si apenas comienzas un doctorado, menos si estás en una clase que es de maestría en la que el promedio de edad es el de tus exalumnos, y menos cuando uno estaba a dos semanas de cumplir XLI. Si, he decidido que de aquí en adelante escribiré mi edad en números romanos para que no me choque tanto verla.Debo decir que varios me han dicho que no parece que tuviera la edad que tengo y que al ver las fotos que me tomé en Colombia con la familia, casi, casi me lo creo.

Aunque esta vez quise pasar el cumpleaños en México, como de costumbre no le dije a nadie. Así que hoy 14 de julio me despierto como todos los días recibo el "feliz cumpleaños" de la familia, los regalos me los habían dado en Bogotá, por lo que toda la pinta de hoy era regalada... Salgo al Ecosur me reúno con varias de las compañeras de estudio incluidas las del chisme de mi edad, en la tarde me reúno con mi director y su esposa, para hablar de la tesis por supuesto, y luego en la noche celebramos con BRII, cenando carne en un bello restaurante, y ese fue mi cumpleaños XLI.

He pensado en estos días que ya a los XLI y teniendo en cuenta las casi nulas visitas a este blog, dejo de seguir escribiendo entradas tipo diario de quinceañero o cierro el blog. Así que estoy pensando en escribir sobre temas que si sean de interés, que si generen preguntas, inquietudes y lo más importante, que aporten. Por ahora se me ocurre que podría escribir sobre:
  • Cómo hacer un doctorado en México: tips para presentarte, sobre las becas, requisitos, enfrenta tus miedos, cómo hacer presentaciones, qué no decirle a tus profesores, cómo es la vida, etc.
  • Cómo hacer un doctorado a los 40: cómo enfrentar ser el mayor de las clases, tips para mantenerte actualizado en el ámbito musical, tips de salud, cuidado de la próstata y de la caída del pelo, etc.
  • Cómo viajar con tu gato a otro país: tips sobre documentos, requisitos, cuidados, el lenguaje gatuno mexicano, mi gato se está volviendo wild, etc.
  • Cómo hacer un doctorado luego de dos divorcios, bueno en este caso el título lo dice todo.
  • Cómo hacer un doctorado investigando ecoturismo con comunidades indígenas, ese también lo dice todo
  • Cómo hacer un doctorado en ciencias siendo diseñador, muy rebuscado, quizás no.
De acuerdo con lo anterior, se me ha ocurrido que el blog podría llamarse: "Diseñador estudiando un doctorado en México a los XL con un gato, luego de dos divorcios, e investigando sobre ecoturismo con comunidades indígenas", lo sé, quedó muy largo.
Lo otro es escribir en este mismo blog con etiquetas diferentes ¿Qué opinan estimados lectores?  ¿Cierro este blog y abro otro o no? ¿Qué tema les llama la atención?...

Acepto otras propuestas temáticas tipo "Cómo llamarse Fredy Alfonso, sobrevivir en el intento y tener que explicar que Fredy es Fredy y no un apodo, porque así lo quiso mi madre" o "Cuidados para el pelo largo en hombres mayores de 40" o "cocina fácil para hombres mayores de 40 que hacen doctorado"... es que si una película se llamó Virgen a los 40, y era un hombre ¿por qué no tendría éxito esta nueva propuesta?

viernes, 8 de julio de 2016

Unos pocos días en Colombia

Con los tiquetes comprados motivo clase de maestría que me cancelaron, el viaje se tuvo que hacer, una especie de ansiedad me acompañó durante los días previos, la verdad pocas ganas de ir a Colombia y en especial a Bogotá tenía. Sin dormir, a las 3.00 am tomo un taxi que me lleva desde mi casa en SanCris hasta el aeropuerto de Tuxtla, los $600 se convierten en $700 aunque la charla con el taxista fue divertida. El amanecer se da durante el primer vuelo, almuerzo rápido en CDMX y luego vuelo a Bogotá, empiezo a escuchar los acentos colombianos, me vence el sueño pero algo allá adentro me despierta, miro por la ventanilla y veo la costa, estoy seguro que estamos ya en territorio colombiano, más tarde las fotos que tomé me lo confirmarían, vi el Atrato, el Chocó biogeográfico y finalmente reconocí la turbulencia de la entrada a la Sabana de Bogotá.

Después de 15 horas de viaje, "bienvenido a Colombia" me dicen en migración. Luego serían los reencuentros, los buenos: con Bones, con su, con mi familia, con la comida; y los reencuentros malos: con la universidad, con la ciudad, con su horrible tráfico, con el horrible Transmilenio, con los noticieros, con el uribismo y el peñalosismo, con los gritos, las demoras, el caos. Si por fuera de Colombia estaba optimista sobre el futuro del país con las negociaciones con las Farc, los medios y mucha gente pronto me hacen perder ese optimismo.

Cierre a un ciclo en U:
Edna me había escrito días antes para que aprovechando mi visita, nos viéramos, supuestamente para que habláramos sobre lo que había pasado en los últimos días. Pensé que sería para otros temas y de otra forma, sin embargo, luego de una introducción "como amigos, y entendiendo que veo en ti el interés por seguir siendo docente y por la vida académica, te doy la retroalimentación a manera de consejo"... vendrían una serie de quejas sobre lo mal maestro que soy, no construyo, no tengo corazón, no soy abierto, no aporto. De nada valían los cientos de evaluaciones positivas de pregrado, ni las múltiples felicitaciones de los exalumnos, ahora ocho estudiantes de maestría eran "todos los estudiantes que opinaban negativamente"... Aunque hubo intento de discusión, mejor lo dejé con que siento que la buena vida que llevo ahora en México me hace un llamado a cerrar los ciclos y en eso Exter me está cerrando el que tuve con ellos. Un consejo, cuando invites a alguien a conversar escúchalo, no basta con iniciar diciendo "como amigo"... de lo contrario será un monólogo tipo regaño que justo no es como amigo.

Nueva visión
Superado el impasse, iría a visitar la tierrita, las vacas, los terneros, a respirar ese aire de los páramos a 3500msnm, ver sus frailejones, la mejor herencia que dejó mi padre. Habría tiempo también para un café en Juan Valdez, recordar su sabor, su textura y la suavidad de la crema que lo acompaña, lástima no hubo tiempo sino para uno.

Sin embargo, reencontrarme con la familia fue lo mejor, vale todo, me cambió el panorama de la visita, charlas, regalos, risas. Hace unos días escribí que ahora contemplaba hacer mi vida fuera de Colombia, hoy sé que lo que me ata a mi país, el vínculo positivo es la familia, las buenas amigas y el buen amigo José Luis, es decir las relaciones de afecto que construyen. Sé que si vuelvo a Colombia no será a Bogotá, ni a Exter, quizás ni siquiera vuelva a dar clases, pero ya eso ya no me preocupa, la felicidad no está en los lugares físicos, sino en las relaciones de afecto, en el corazón.

El regreso

El retorno a México se hizo más rápido de lo esperado, pocas maletas, pero mucho afecto en mi viaje de regreso a San Cristóbal de las Casas, maratones, el botón rojo en aduana, la esculcada, los encargos que no se pudieron traer, y la historia de un gatito viajando de Bogotá a San Cristóbal de las Casas a una nueva vida wild, pero esa se las dejo para después.



miércoles, 22 de junio de 2016

Finalizando el primer ciclo

Fin de clases

Luego del primer seminario de doctorado, inscribí un curso de maestría, mis conocimientos y bases sobre cultura así lo exigen para un tema de tesis como el que quiero. De varias maneras fue un volver al ritmo de mi maestría, lecturas y ensayos diarios, temas nuevos y extraños, y la buena oportunidad de conocer a jóvenes de varios lugares de México, también un par de extranjeras.

Poco a poco se descubren los códigos, la amabilidad de quién se desplaza de su hogar. Poco a poco se hacen amigas, si, como toda la vida resulto haciendo más amigas que amigos. Fabiola por ejemplo, vivió en Colombia y conoce Cali, tiene un gran parecido con Alma, entiende nuestra jerga y se divierte diciendo "paila" en clase. Vale es italiana comparte la disfunción del abrazo, extraña patología que consiste en que ni nos gusta, ni sabemos dar abrazos.

Con los viernes de clase en el centro, encuentro que los mexicanos y en especial las mexicanas bailan diferente, además. cantan y bailan desde las 3.30pm. En las dos rumbas de despedida de curso, la música me recuerda a las tías que me obligaban a bailar esos merengues perversos junto a una salsa romanticona que no motiva sino dormir.  Por segunda vez en la vida,  un hombre me saca a bailar y lo rechacé, se trata de alguien que ha ido a escuelas de baile, sin embargo, no ha aprendido las diferencias tan grandes entre el baile de una mujer y un hombre en los ritmos tropicales, si lo sé hay una connotación machista, pero el movimiento de caderas y pelvis entre un hombre y una mujer lo mismo que quien lleva el control es determinante 

En lo académico cada clase, cada lectura, me llama la atención, me impulsa a reorientar la tesis, me reafirma en algunas de mis ideas de toda la vida, pero lo más importante, luego de 22 años de estudio, de la escuela, el colegio, el pregrado, la maestría, ser maestro, e iniciando el doctorado, a más de 3500 km de mi hogar, vengo a encontrar la conexión con las raíces y mis abuelos, el tiempo de la abuela, el silencio del abuelo, de repente me hace sentido el modo de vida que ellos me enseñaron, la vida y el tiempo, la tierra y mi eterna pelea con la academia que se origina en que mis primeras formas de aprender desde otra culturalidad, desde otro conocimiento cultural asociado a un modo de vivir, aprendí viviendo para luego pasar a aprender leyendo.

Tlaxcala

Motivados, bueno impulsados, mejor, presionados por las circunstancias, el combo Ebellio participamos cada uno con una ponencia en un evento académico de ciencias sociales en Tlaxcala. El estado y la ciudad homónimas son muy bonitas, es un conjunto de pueblos pegados con puentes, la capital es muy chica, la arquitectura es bonita, es tranquila, y lo más importante, las tlaxcaleñas son como las flores, estoy seguro que aquí fue donde se compuso la canción y no en Cali. Bueno al menos eso creemos con Pablo.
Ahora, si antes me soñaba las clases y los talleres con comunidades previo a hacerlos, ahora programo los sueños para lo que escribiré y diré en ponencias. Así surgen unas noches antes el título y la temática, una noche antes la dinámica y las fotos, y mientras soy uno de los cuatro que espera su turno para hacer ponencia, se me ocurre hacer "el viaje" y dejarle la tarea de la descripción densa al público. 
Es divertido, solo Pablo entiende mi chiste con el que rompo el hielo y calmo los nervios, "este párkinson tempranero me obliga a mantener el micrófono pegado a la mesa, mientras lo oculto con el portátil"... después, poco a poco el público se fue metiendo en la historia. No deja de ser divertido para mi hacer esto.
Terminada mi ponencia, en la ronda de preguntas me critican por criticar a Jan de Vos (Aunque después me tomo unas cervezas con el profesor que me criticó ... Desde luego ya no le hablé de que eso que me cuenta lo leí en Jan de Vos). 
Se me acerca una mujer una mujer para felicitarme:

"Creo que hay que ser valiente para romper los esquemas en estos espacios, lo que acabas de hacer es el sueño de quienes trabajamos en la complejidad de la educación....Hay que saber ver los espacios, escoger los espacios, saber cuándo abrir la ventana como lo acabas de hacer para mostrarnos la luz"
Después vendrían más buenos comentarios, "me encantó", "me hablaron muy bien de tu plática".. eso me alegra y me llena el espíritu.

Coloquio de protocolo
De regreso en SanCris nos esperaba la presentación a un cuerpo colegiado de nuestros avances de protocolo de tesis. Al igual que en Tlaxcala me programo para soñar lo que presentaré, luego de la mala nueva de un compa iniciamos frente a un público que poco a poco aumenta. Me convierto en el chinomatic (persona que pasa las dispositivas) debido a que llego temprano y aprendo a operar la tecnología de la videoconferencia. Son seis meses pero ya nos hemos escuchado varias veces y vemos los avances. Es mi turno y los nervios no se hacen broma, aún no descifro los códigos del humor mexicano.
Hago la presentación de pie, como me enseñaron, pero inicio aclarando que cambiaremos de tema y también de forma, así que les cuento la historia de cómo voy, cómo llegue hasta allí, juego con las dispositivas y los colores, me gasto los 20 minutos y al terminar, recibo comentarios durante 25 minutos:
"Me encantó el enfoque, me gusta el tema, es una necesidad sentida, conozco el lugar..."
"Me encantó, me gusta que rompes los esquemas, subviertes estos espacios, nos llevas más allá, invito a que todos sigan este ejemplo..."
"Qué tema tan hermoso, ay a mi me hubiera encantado hacer lo que quieres hacer"...

Próximo a cumplir 41, estos espacios, estas vivencias, estos pequeños momentos de éxito, me llenan el corazón, por primera vez en mi vida he dicho que me siento orgulloso de mi, soy feliz al menos en estos dos días.


martes, 31 de mayo de 2016

Que la felicidad te atropelle

Me despierto en las mañanas con el cantar de las aves del jardín, luego las observo comerse las croquetas de Nirvana (la perra) y Kimosabi (el gato), entiendo que alimento al menos a 10 especies diferentes de animales. La primavera ha llegado, así que las flores y con ellas los insectos se hacen el nuevo objeto de fotografía. En las noches las luciérnagas vuelan por el bosque, mi jardín y hasta en mi cuarto. Así paso los días cuando me dedico a estudiar en casa.

Los sábados en su cotidianidad son paseos, ya sea porque ir al mercado me permite hablar con las mujeres indígenas que me venden las frutas, porque voy al centro repleto de turistas o porque ir al supermercado es la oportunidad para comer fuera o ver una película. A propósito, luego de seis meses volví a cine, y luego de 17 años volví a cine solo, Xmen doblada al español mexicano, la mala noticia fue perder los audífonos en el cine, la buena es que eso me permitió escuchar al Joe en el supermercado, me produjo la sonrisa que estoy seguro nadie entendió.

Las idas a estudiar son paseos que inician a las 9:45 am, si en este paraíso las clases comienzan a las 10:00 y estoy a 10 minutos en bici de donde estudio. Diez minutos en los que alcanzó a escuchar tres canciones, mientras veo el verde de los bosques en las montañas que rodean a San Cristóbal de las Casas. Cada clase, cada lectura es para mi un nuevo mundo que quiero habitar, una nueva puerta que quiero abrir, como niño en dulcería quisiera podérmelos llevar todos. 

En algunas de las clases la pregunta de apertura es ¿cómo está tu corazón? La primera vez que la intenté responder fue difícil, no es algo que se pregunte en Colombia y menos en una clase. Aquí soy feliz, respondo casi siempre. La sonrisa de quien me pregunta es divertida, es un "me late", expresión que solo vine a entender hasta ahora. 

Esto que les describo es mi nueva vida, una vida feliz en la que vivir solo no pesa, tampoco pesan las cargas del pasado de mi otra vida de hace solo cinco meses. Aunque por momentos me cuestiono el no hacer nada en un fin de semana, el levantarme tarde, el no ir al mercar en sábado, sé que son esos rezagos de esa vida pasada de presiones y afanes. Esta nueva vida es también la de tomar decisiones sin consultar, lo que implica asumir las consecuencias, pero igual no hay nadie que me las evalúe. 

Ayer por ejemplo me compré un carro rojo, lo quería desde hace años, celebramos con Nirvana que dio tres vueltas a su alrededor, luego aprovechando el impulso, escribí un par de ensayos, de los tantos de estas las semanas más pesadas hasta ahora. 

Hoy recibí un correo de la facultad en la que trabajaba, me cancelaron un módulo de clases que daría en un mes porque a los estudiantes no les caigo bien. No voy a negar que me enojé al nivel empute, luego, caí en la cuenta de que justo me enojaba algo de esa vida pasada, entendí entonces que parte de esta mi nueva vida feliz implica romper los vínculos y las cargas de ese antaño próximo.

Zlop me preguntó hace unos días cómo estoy, le contaba que me preocupa ser tan feliz, se rió y luego me dijo ¿por qué?, porque no estoy acostumbrado a ser feliz...  Recordé luego que cuando me despedía de amigos, compañeros y alumnos les solía decir "que la felicidad te atropelle". 

Quizás sea eso, literalmente la felicidad me atropella con una fuerza tal que me revuelca.

lunes, 16 de mayo de 2016

A mi padre, 30 años después

Hace treinta años me presenté a un concurso de cuento infantil, era una historia política, crítica a las elecciones de ese año protagonizadas por Buque, Cortado y Canal. Antes de entregar mi cuento, le había pedido a mi padre que lo revisara, recuerdo que en ese momento él leía la prensa y me dijo "usted qué va andar escribiendo, luego usted qué sabe", no lo leyó.
No era la primera vez de ese tipo de reacciones, cuando terminé Kinder con un promedio de 5.0 sobre 5.0, me dijo que debía mejorar, que si lo hacía me daría una bicicleta. Creo que por eso no me la dio cuando en primero, segundo y tercero el promedio fue 4,99, no había mejorado.
Yo era el típico niño que todo lo cuestionaba, en el colegio, en el hogar era callado, no cuestionaba a mis padres y para mis tíos era el "huevón", había que ver a mi hermano el avispado.

Mi padre era un poco extraño, creo ser de los pocos niños a los que su padre lo castigó golpeándolo en función de sus logros académicos: ¿cuánto se sacó hoy en el colegio? - 5,0 respondí, fueron cinco fuetazos, por fortuna fui el primero de la fila, mis hermanos decidieron que ese día les había ido mal, así que solo recibieron un fuetazo.

Busco y busco en mi memoria los recuerdos bonitos con mi padre, quizás uno de pocos fue cuando me regaló un muñeco nadador, aunque es extraño porque le tengo fobia al agua. Es triste, la mayoría de los recuerdos son negativos, sus largas ausencias, su fervor religioso, sus contradicciones, sus injustos castigos.

Era el viernes 16 de mayo de 1986, luego de sus habituales viajes, mi padre llegó con el teléfono anaranjado para la casa. Después del colegio y de almorzar, mi padre y yo subimos al techo a reparar una de las tejas plásticas que se había roto, arrodillados en las tejas de eternit, él remendaba y yo le pasaba las herramientas. De repente lo vi caer por la teja que estábamos reparando, una fracción de segundo y ya no estaba junto a mi. Corrí como loco, mi madre  también, tuve que salir por la casa de la vecina para poder llegar a la mía. 

En la sala, mi padre estaba inconsciente tendido junto al sofá, sangre brotaba por su nariz. Los vecinos vinieron a socorrerlo, recuerdo que uno levantó su cuerpo, lo llevaba hacia un auto y unos pocos metros antes de llegar a la puerta dijo "Este señor ya está muerto", lo regresó al lugar del que lo había recogido, le pusieron un espejo muy cerca de la nariz, le buscaron el pulso, en efecto se había muerto. Vi morir a mi padre.

En eso momento reinó el caos, me recuerdo llorando desconsolado junto a mi hermana mayor, mis hermanos menores eran aún muy chicos y aunque ya les habían dicho qué era la muerte, no alcanzaban a entender que nunca más veríamos a mi padre. Llegó medicina legal e hizo levantamiento del cadáver, al regresar de la lavandería de traer el vestido para mi padre, recuerdo la mano de un policía en mi garganta para no dejarme pasar, "es mi casa, era mi padre", le dije.

La vida nos cambió ese día, mi madre a sus 36 años tuvo que volverse padre, negociante, administradora. Yo a mis 10, me convertí en el hombre de la casa, nunca más hubo juegos de niños para mi. Al año acompañaba a mi madre a negociar, administrar y yo ya sabía conducir. Eso hizo que para mis hermanos menores yo fuera el padre, para mi hermana mayor yo fuera el hombre, que en una sociedad machista significa que yo decidía lo que ella podía o no hacer. En ese momento me pregunté qué sería de mi vida diez, veinte y treinta años después.

A los tres meses de la muerte de mi padre, participé en un concurso de pintura, recuerdo que me entrevistaron en el noticiero y eso me hizo famoso en el barrio, mi obra era una crítica a la exclusión social. Luego de eso, nunca más participé en concursos de cuento, ni de pintura. 

Hace 30 años me gané un concurso de cuento y uno de pintura infantil. Me cuenta mi madre que cuando mi padre se enteró de que había ganado el concurso, leyó el cuento y le preguntó ¿Cómo Fredy puede escribir algo así?, dice mi madre que mi papá quizo felicitarme, decirme algo, pero justo ese día se murió.

Perdonar a mi padre ha sido uno de los procesos más difíciles en mi vida, sus duras críticas, sus inexistentes muestras de afecto, sus ausencias en vida y su ausencia con la muerte, determinaron lo que soy.  
No creo en dios, por lo menos no en un creador, no creo en la vida después de la muerte, ni en infiernos, ni en paraísos, así que solo puedo decirte que espero que dónde sea que estés o lo que sea que seas hoy, seas feliz y estés en paz, te perdono papá.

martes, 3 de mayo de 2016

La iglesia ecológica de los próximos días

Nunca sonaron las campanas, el llamado se hizo a través de las redes, "Leonardo Boff viene a San Cristóbal de las Casas". Por la curiosidad de conocer a uno de los teólogos de la liberación más famosos del mundo, al fin asisto a un evento socioacadémico en la ciudad. 

Tarde me da por tomar un taxi que me lleve desde el píe de la montaña en la que vivo,  a la zona más norte de la ciudad, esa que ni siquiera sabía que existía. Entre las mil curvas y desvíos, con el susto que caracteriza a cualquier bogotano que va en un taxi sin conocer la ciudad, por fin veo incrustada en el píe de la montaña la universidad enterrada. 

Ni avisos, ni señales, los grandes portones de madera abiertos de par en par, son resguardados por dos niños cuyas únicas palabras son para responder el saludo. Sin saber dónde es, sigo la bolita de hipies que se dirigen a la parte más alta, escucho música tradicional, entonces empiezo a pensar que voy camino de una reunión de una secta hipiánica, contemplo la idea de escapar.

Hallo el punto de encuentro, rastas, mechilargos, punquetos, mochileros, europeos, sudamericanos, mexicanos, gringos, se saludan... todos se conocen, de nuevo pienso en escapar. En el salón de la izquierda hay una fila que supongo es la de registro, en el de la derecha parece que están en reunión. Intento hacer la fila y me doy cuenta que es para repartir el pan y el café (no vino) en una copa de barro que me recuerda el Santo Grial de Indiana Jones. Paso al salón, en el frente hay una especie de altar, con una gran mesa en concreto, detrás de la cual hay una especie de urna de esas en la que se guardan las hostias. Miro hacia el fondo, el inmenso salón está repleto de gente de todas las edades, además de los hippies de múltiples naciones, también hay indígenas y ladinos de la ciudad.

El vistazo y encuentro a Pablo solitario en la segunda fila, le hago señas, hay sillas libres junto a él, así que luego de saludar a doña Rosita, me siento. Conversamos con Pablo sobre los rockstars que poco a poco van apareciendo, llega Pete el gran Pete de la Vía Agroecológica, sin que me conozca lo saludo y le indico que hay lugar junto a nosotros. Pablo me pregunta si sé quién es el tal Leo, le digo lo poco que sé, mientras detallamos que todos los de primera fila leen su respectivo libro de Leo. Entran después nuestros maestros, aquellos con los que estamos creando una secta por ahora secreta.

Hora y cuarto tarde, ingresa un hombre de más de 80 años, 1.90m, pelo y barba blanca, vestido igualmente de blanco de hombros a pies, con una bufanda roja y una cruz que pende de su collar. Nos ponemos de pie, todos aplaudimos y algunos victorean. Se sientan en el frente Leo, su compañera, una indígena Tzetzal, uno Tzotzil, un hombre joven de barba y una guera que ya había visto en los ecos del sur.

Comienza la plática, el maestro se pone de pie, dice una frase luego de la cual hace una pausa, toma asiento y da paso para que la Tzetzal y el Tzotzil traduzcan cada uno la frase que acabamos de escuchar en español. Esto va para largo, decimos con Pablo, entendemos la rutina así que ya sabemos que luego de cada  frase del maestro, tenemos tiempo para que Pablo lea y yo dibuje.

Tras tres horas de charla (en español 45 minutos), el maestro acaba su gran charla y nos invita a la cristiandad y la ecología, las cuatro ecologías, solo a través de ellas alcanzaremos la salvación de la Tierra. Dan paso a las preguntas y son más los extranjeros que con español chancleteado participan, hablan del zapatismo y suman a las 6 R de Boff, la de R de revolución. Las últimas preguntas son más bien plegarias.

Pablo me dice "bueno, se acabo la misa", ahogo la carcajada pues Pete continúa junto a nosotros y él es uno de los discípulos co-fundadores de la iglesia ecológica de los próximos días. "Podéis ir en paz", le damos las gracias al señor y Pablo ruega porque el sermón del maestro haya hecho mella en las almas caritativas para que nos saquen de estas lejanías.

Buscamos conocidos entre los asistentes, no hay, preguntamos dónde tomar las combis, caminamos y nuevamente preguntamos, "ya a esta hora no consiguen, pero si quieren los acercamos a San Ramón". El sermón ha servido, en un viejo auto, dos coletos, una nicaragüense y dos colombianos nos dirigimos rumbo centro. Nuestras almas compungidas se despiden y esperamos cada uno un taxi para nuestras respectivas humildes moradas (caigo en cuenta que mi casa es más bien roja).

Al siguiente día nos encontramos con uno de los maestros de la secta secreta que además estaba la noche anterior en la platica:

  • La verdad yo me fui, no soporté... es que cuando empieza a hablar de Cristo...

Me pregunté, ¿acaso qué entenderá este cuate sobre teología de la liberación? ¿qué esperaba entonces?

PD: en serio fue un evento con una energía muy bonita, una bella representación de lo que es San Cristóbal de las Casas, un símbolo de cambios de la sociedad y la cultura, cuna no solo del EZLN, también de varios movimientos sociales, ecológicos y por supuesto espirituales.

miércoles, 20 de abril de 2016

Pausa a la docencia - continuar con la inquietud

Hoy di mi primera conferencia en México. Expliqué entre otras cosas, que el turismo es una interacción/relación. Desde la teoría de la información, la teoría general de sistemas y los sistemas complejos, la interacción genera la incertidumbre, pues su información no está en las partes, sino que surge durante la interacción. Piensen en una relación de amor, la información del amor no está en él o en ella (somos abiertos al matrimonio igualitario, así que tampoco está en ella o ella, o, en él o él). 
Si no se conocen, no hay amor, entonces ¿cómo les va a ir en la relación?.. pues ni idea, es incierto. Créanme, llevo dos divorcios.

El público, en su mayoría jóvenes estudiantes, se divirtió. Ese es para mi el objetivo y la mejor herramienta, que la gente se divierta aprendiendo. Luego mis compañeros conferencistas se acercaron a felicitarme, hasta un español con el que debatimos me buscó a través del salón para decirme "que´me ha encantao, déjame decirte que eres un comunicador"...no sé qué quiso decir, pero asumo algo bueno. 

Rato después se acercaron dos jóvenes, me preguntaron sobre la vida, la sociedad y hasta  si hay esperanzas de cambio de este mundo... La sensación de esos momentos me hizo caer en la cuenta de que hace cinco meses no doy una clase. 

Sé que haré una pausa a la docencia por lo menos de cuatro años, así que decidí que sería bueno guardar aquí recuerdos, útiles quizá cuando vuelvan las depresiones de no haber logrado nada en la vida.

Hace poco más de cuatro años el reto fue enamorar a los jóvenes alumnos de la investigación. Pasamos de estudiantes que tardaban hasta tres semestres formulando un anteproyecto, a estudiantes que faltando semanas para acabar su primer semestre de investigación, lo entregan e incluso varios que adelantan investigación ¿Pueden creerlo, adelantar investigación?

Hubo también un cambio en los temas de investigación. De forma paulatina los planes de negocios, historias de empresas, diseños de producto turístico, fueron dando paso a temas de sustentabilidad, trabajo con comunidades, discusiones teóricas y cuestionamientos a la educación, el desarrollo y la planificación del turismo.

Recibí un semillero con seis personas obligadas a reunirse a echar carreta cada semana. Hoy, hay cuatro grupos de investigación, con proyectos que ellos propusieron y crearon, van a publicar una revista, participan en eventos académicos, primero como asistentes, ahora son ponentes y escribirán artículos. Nos ganamos un concurso iberoamericano de investigación con una estudiante del semillero y hay también un combo que trabaja haciendo una huerta agroecológica en un páramo...sí, estudian en una facultad de turismo.

Lo más valioso para el corazón, es la respuesta, el cariño y la valoración por parte de los estudiantes, sentir que algunas almas tocaste.  
Aún hoy, cinco meses después, estudiantes escriben para decirme que fui el profesor que les cambió la vida, la forma de pensar, les enseñó a pensar más allá.

Con eso aparece uno de mis mayores aprendizajes en la docencia, la clave como maestro es sembrar la inquietud, entendida como la pregunta que motiva y es a la vez motivada por la curiosidad, abandonar la quietud y la pasividad del estudiante que solo recibe y escucha, y la del profesor que solo da y habla, para moverse a preguntarse, cuestionarse, un diálogo colectivo y una búsqueda individual con fines colectivos, intersubjetiva quizá. No se trata de un reto, porque los retos los cumples y dejas el tema por un nuevo reto, la inquietud implica no detenerse ante el éxito.

¿Qué tiene que ver el humor? - Es una forma de tocar las almas, si se ríen, entienden la idea, la risa rompe la quietud y supone una interacción.

Por el camino recordé que mi primo dijo hace unos días, "tu no te dejas superar (...) En alguna época, hace unos añitos, le decía a mi mamá que quería ser como Fredy"... Me sorprendió saber que aquel primo al que admiro por haber estudiado lo que estudio y cómo lo estudio, el único en su familia que lo hizo, viera en mi un ejemplo...quizás también tenga que ver con la inquietud.

Pensé entonces en las conversaciones recientes con Zlop: "Cuando te pienso creo que has sido hecho para transformar. Podrías transformar tanto un pedazo de madera como un joven en crecimiento".



lunes, 21 de marzo de 2016

Confabulaciones de la naturaleza, a la Selva Lacandona

Cuando desde Colombia formulé la propuesta de tesis, mi único criterio de selección del lugar y la comunidad fue Google y el azar, sabía que había otras comunidades, quizá menos estudiadas y más pop como las zapatistas. Sabía también de las críticas a la comunidad que elegí, pero esto al contrario me impulsó a continuar.

Luego vendrían las malas noticias, no es fácil trabajar allá, no lo aceptan, piensa en buscar otro lugar. La naturaleza confabula de manera misteriosa y a la semana siguiente conocí a una familia de la comunidad que me abrió las puertas a su territorio. Amro en 45 minutos me cuenta la historia de su pueblo, de su cultura, sus preocupaciones, da la casualidad que su apellido y sus ancestros aparecen en los libros de antropología que había consultado. La felicidad me atropella.

- Tienes que ir a conocer el lugar en el que trabajarás, hablar con la gente, ¿si no, cómo vas a formular la investigación? (Palabras del tutor y posibles cotutores).

Viernes, antes de salir de viaje, mi tutor pregunta -¿Cómo harás la observación? Le respondo con cautela e inseguridad. Él, con la amabilidad y la paciencia que lo caracteriza, toma su cuaderno y me enseña cómo hacer un diario de campo, sonrío como niño en dulcería, sueño con que a esta edad me vuelva antropólogo.

El sábado en la mañana emprendemos el viaje, me acompañan y me guían la joven pareja con la que trabajaré. Nos vamos por Ocosingo, la roza, tumba y quema, las milpas, los caracoles zapatistas, pasan de la teoría de las clases de agroecología a la práctica junto a la carretera. 





Tres buses, en los dos primeros soy el único turista y extranjero (a veces olvido que lo soy), en el tercero somos 11 pasajeros, unos hablan en tzotzil, otros tzetzal, otros chol, uno francés, otros maya, otro inglés y uno alemán. No sé cuánto es la suma pero el resto hablamos español. 

Siete horas de recorrido, pocas charlas y a las 6.30pm pongo un píe en el lugar en el que trabajaré cuatro años.

Aunque en general los paisajes de Chiapas son muy verdes, la ruta hacia la selva hace honor a su nombre. Había leído de su riqueza y estado de conservación, de los problemas con los territorios en conflicto de uso, había leído también sobre la cultura de las comunidades lacandonas, sus formas de vestir... paulatinamente los textos se convierten en territorio.

Recorro senderos, veo los ríos, las plantas, los animales, hablo con la gente y observo, eso hago la mayoría del tiempo. Es inevitable pensar en el bello y amado Amazonas colombiano, hay tantas similitudes, en los dioses, las historias, los vestidos, los usos de las plantas, la arquitectura. Justo hoy hace tres meses caminaba con ticunas selva adentro en busca de la ceiba, hoy camino con mayas en la selva del sur del norte también en busca de la ceiba.

Las diferencias son, las vías, aquí carreteras pavimentadas y líneas de energía llegan a cada comunidad. La infraestructura ecoturística y los guiones de interpretación...por momentos pienso en traer a mis amigos colombianos a que vean otras experiencias. 

Pero la salida es de estudio, no les describiré los detalles pues aprendí que eso es mi diario de campo y más adelante lo usaré en mi tesis, por lo que no lo puedo publicar. Lo que si les contaré es que por momentos sentí que no era el lugar para hacer mi investigación,  en otros me sentí defraudado, en otros pensé que aquí no había ya nada qué hacer...

Pero la naturaleza confabula de manera extraña. La curiosidad turística de conocer las ruinas de Bonampak, me lleva a conocer otras ruinas, y eso me pone a pensar en el concepto de museo y cultura. Luego escucho los guiones de interpretación tanto de culturas inexistentes como las existentes, y encuentro patrones. Luego conozco una par de turistas hombres que juro son pareja, y juro también que uno me estaba coqueteando, me invitan unas cervezas e invitan también a miembros de la comunidad indígena, y entonces, mientras observo y participo en la conversación, cerveza tras cerveza y sorbo tras sorbo, voy deconstruyendo la idea de tesis...así cuando en los días siguientes observaba y participaba en senderos, las preguntas de investigación aparecieron como una suerte de hechizo...ya están en el lado izquierdo de mi diario de campo.

El camino de regreso es más lento, voy modo turista así que los buses por seguridad no pasan por Ocosingo, aprovecho las 12 horas de trayecto para leer. Una profesora me manda dos artículos, por los títulos pienso que ya hicieron lo que quiero hacer, pero luego veo que no. Los leo y encuentro un apellido repetido en varias citas, busco al autor, se trata de un antropólogo que critica a todos los antropólogos y que trabaja temas similares al que quiero hacer... La naturaleza confabula.

Dos días después de mi regreso, me encuentro por casualidad con un compañero en un café, hablamos de nuestras tesis, le hablo con emoción de mi tema, de los cambios, del autor que encontré, le digo el apellido, y mi compañero se sabe el nombre, resulta que vive en esta misma ciudad. 

Luego le hablo a mis tutores de los cambios en el tema, su sonrisa y cara de emoción me hace soñar con ser antropólogo. Les cuento también del autor, me dicen que es algo así como el rockstar de mi tema, comunidad y área de estudio, y que le consulte si quiere ser de mi consejo tutelar. Aunque me advierten que es llevado de su parecer, critica a todo el mundo y es sarcástico...
Para no hacer esta entrada más larga, la naturaleza confabuló y el rockstar dijo que si... me siento como niño en dulcería.


Paradojas del regreso:
  1. En una clase de investigación acción participativa nos enseñaron la importancia de no beber licor con las comunidades que trabajemos la investigación... la entré cagando.
  2. Luego de varios años me encuentro por las redes con un compa, se va a hacer  maestría en Francia, me cuenta que ya sabe francés, le respondo:

- Súper. Quiero aprovechar estos 4 años para aprender francés también. Aunque ahora me dicen que debo aprender una lengua maya que habla la comunidad con la que trabajaré.


- Jajajaja Fredy 8a no podría ser Fredy 8a sin meterse en cuento bien volado jajaja

Si mis estimados lectores, lo que quiero hacer de tesis es volado, la naturaleza así lo confabula.


domingo, 13 de marzo de 2016

Dos meses después

Dos meses parecían tan poco cuando estaba a punto de migrar, hoy con dos meses en México, siento lejano ese mi pasado y mi vida en Bogotá, el ruido, el caos, los edificios altos, los aviones de la ciudad. Es lejano también mi trabajo como docente, ahora se siente extraño cuando algún alumno me dice profe, justo después de que salgo de clase como estudiante... se sienten también lejanos los problemas, los retrocesos, las cada vez más absurdas posturas de aquel campus donde trabajé varios años.

He aprendido las rutinas de la casa como si llevara años aquí, sé que hay que encender la bomba de agua y cambiar los cilindros de gas cada cierto tiempo para que no me vuelva a quedar a medio bañar bajo la ducha. Sé a qué horas sentarme en dónde, para aprovechar el calor del sol, sé los horarios a los que hay que alimentar a Nirvana, porque la casa incluye mascota. Sé también de las rutinas del mercado, qué comprar en las plazas y en el tianguis, qué comprar en Chedraui y que comprar en Aurrera. 

Sé pagar las facturas, que aunque parezcan bobada, es muy útil cuando te quedas sin energía un día y descubres que hay que poner una tarjeta sobre el medidor, que con eso se captura el valor que luego debo ir a pagar, y luego debo volver a poner la tarjeta para que el medidor se entere que pagué.

Ya tengo papelería, lavandería y tiendas identificadas, la más cerquita queda a 1,4km, los cuales me tomaban 14 minutos caminando y ahora esos mismos 14 me toma llegar a estudiar en bicicleta...si ya tengo bicicleta, lo mismo que un ajo creciendo en el jardín, dos recuadros hechos por mi, un jaguar y una mata que decoran mi hogar.

Son también dos meses de doctorado. Una salida de campo a Tabasco a conocer unos ejidos sus milpas, un grupo de personas que trabajan cacao orgánico, meliponas, siembran manglares y hacen ecoturismo. Fue también el momento de sorprenderme porque aquí los maestros conducen los buses en que vamos, porque dormimos todos en el mismo lugar, porque los maestros estaban en los camarotes contiguos, porque nos invitaban cerveza y porque todas las comidas eran en casas de campesinos.

Son semanas de clases con múltiples profesores, diversos temas, decenas de lecturas, uno que otro ensayo y presentación. Son como esas clases en que les decía a mis estudiantes que se prepararan porque sería muchísima información, zips que se expandirían en sus cabezas...así, desde sistemas complejos, pasando por la milpa, la quema, la gobernanza, las historia campesina, la polinización, hasta la importancia de la mierda humana, transcurren mis días pensando por momentos que de esos temas ya sé y en otros, que me encuentro en la clase equivocada.

Son semanas también de conocer compañeros, de identificar sus posturas, de saber los líderes, los que hablan mucho, los que quieren figurar, los que maman gallo todo el tiempo... es volverme a encontrar con esa cara que conozco desde hace más de 15 años cuando respondo a la pregunta sobre mi profesión: soy diseñador industrial.

Y por esos caminos, y en medio de las clases y los días, nuevamente me cuestiono ese afán de la academia por criticar todo, desde un correo de agradecimiento hasta un video de divulgación… nuevamente me pregunto el sentido de la ciencia y la investigación, los egos, la racionalidad, dicen valorar el conocimiento y los saberes tradicionales pero desprecian los trabajos que no se publiquen en revistas indexadas, dicen criticar el neocolonialismo y la racionalidad neoliberal, pero hacemos análisis de bases de datos de revistas indexadas que solo incluyen artículos en inglés y solo interesan los autores que más citas y artículos acumulen…y criticando el capitalismo.



Mis reflexiones aumentan con este modo de vida, cuando se pasan más de tres días seguidos sin hablar a viva voz con alguien, cuando se vive solo en una casa sola a las afueras de una ciudad pequeña, la ausencia de ruido se llena con los pensamientos sobre lo que soy y lo que siento.

Dos meses después, no deja de sentirse raro reiniciar de cero, el F docente-investigador conocido en su mundo académico-laboral, las clases, el semillero y sus logros, de pronto dejan de existir. Aquí soy simplemente F, un estudiante colombiano de doctorado. De aquella falta de modestia, de participar en las reuniones de trabajo, del sentido del humor y la tomadera de pelo, paso a simplemente no hablar mucho, mi modo asocial. 

Entonces en una salida de campo conozco un semillero agroecológico manejado por un joven indígena, recuerdo a mis jóvenes de semillero en Bogotá, a mis alumnos, mis clases... me doy cuenta que no es solo que me haya ido y hoy ese sea mi pasado lejano, es también que ellos se quedaron y soy su pasado lejano...mal de nuestros tiempos, la celeridad del olvido.

Me acuerdo entonces, que hace años orgulloso pensaba que no me apegaba y no acumulaba, porque había decidido no tener casa, carro... Luego en la migración hace dos meses descubrí el apego por mis libros y artesanías, también los dejé.  Ahora sé de mis apegos a los logros, a las cosas bonitas del pasado que han llenado mi vida...qué difícil es dejarlas ir, pero bueno, son solo dos meses.

viernes, 12 de febrero de 2016

A Julio

Más de 20 años han pasado de aquellos primeros semestres de diseño, yo andaba por los 17 y Julio debía andar por los 20, no tengo la certeza, siempre mentía sobre su edad. Veníamos de mundos opuestos, en la época de la serie Los Victorinos, Julio era vecino del Victorino rico, Ricardo del Victorino pobre, José y yo del Victorino clase media. Julio bisnieto de presidentes de la república, nieto de ministro, ahijado de director de campaña presidencial, quinta o sexta generación de profesionales, yo nieto de campesinos, primera generación de profesionales. Fiel reflejo de la diversidad que permitía la Universidad Nacional de Colombia.

Julio se haría el célebre Capitan Lija durante primer semestre cuando en ropa interior, camiseta y capa, tomó una máquina lijadora e hizo un performance en la cafetería de Artes, como resultado de un ejercicio de clase. Mientras la profesora Clara no ahorraba elogios para Julio, para mi no ahorraba críticas. 

No fui su amigo desde los primeros semestres, sería a mediados de la carrera cuando le propuso una sociedad a José Luis y él al no poder me recomendó, que empezaríamos a trabajar juntos. Desde que lo conocí, Julio siempre fue emprendedor, vivía montando negocios que iban desde la elaboración de artesanías hasta restaurantes. 

Fuimos socios en varias empresas, con él aprendí a sacar costos de un producto, a pagar salarios, a forjar hierro... Compartimos casi cuatro años de negocios, recuerdo las tardes calculando cuánto pagarles a los empleados para que se sintieran bien, nos alcanzara para pagarles salud y pensión, pues no nos preocupaba tanto lo que fuésemos a ganar. 
Recuerdo que arrendamos una bodega en Suba, le dimos empleo a jóvenes exconvictos, raperos callejeros, y a todos ellos a quienes nadie les ofrecía oportunidades. Más tarde algunos de los empleados nos secuestraban unas máquinas y nos cobrarían dinero por recuperarlas... igual continuamos, en los diciembres aparte de la prima les dábamos regalos a los empleados... cosas que se le ocurrían a Julio.

Trabajábamos los siete días de la semana, los domingos el plan de desparche era salir a comer a un buen sitio luego de vender durante todo el día, de Julio aprendí lo importante de darse esos placeres. Con Julio viajábamos en motocicleta por el país, a él le debo mi odio por estas, después de aquel accidente a 150km/hora cuando él borracho se salió de la carretera y nos chocamos con un barranco, ese día Julio cambió su rostros pues se partió todos los huesos de la cara, yo descubrí mi ascendencia negra por una herida grande que me dejó un queloide.

Pero eran los 90 y nosotros muy jóvenes. A pesar de que estudiábamos en la facultad de artes, el solo hecho de que los hombres lleváramos el pelo largo era ya causa de discriminación. No existía la palabra matoneo, era "montarla", la homosexualidad y bisexualidad seguían siendo tabúes y pecados, pobre de aquellos que se delataran como homosexuales porque la montada era horrorosa.

Desde antes de hacernos amigos, ya sabía que Julio era bisexual, por los chismes y la montada de la época. Aunque nunca discriminé a los homosexuales, ser amigo de Julio me mostró la dureza del mundo al que se enfrentaban, desde esa época supe que no se requiere entender o ponerse en los zapatos del otro para respetarlo, para respetar la diferencia. Nuestra amistad llevaría a que lo viera en su paulatina transición de bisexual a homosexual, como amigo me contaba sus tristezas, alegrías y locuras, supe de su extensa lista de parejas en tan poco tiempo.

Supe también de su vida y de sus depresiones, Julio me llevó por el camino del existencialismo. Recuerdo que varias veces me dijo que le avisara a sus padres que los amaba porque se suicidaría. Me acuerdo de la respuesta de la madre después de que se lo dije por segunda vez, "esa es su forma de llamar la atención, si lo fuera a hacer nunca avisaría". Mucho tiempo después entendí que siempre fue un incomprendido por la gente que lo rodeaba... A Julio le debo entender todos los chistes sobre Prozac y la descompensación de litio, también el que yo rechazara años después un tratamiento de ese tipo. 

Sin embargo, las cosas cambiaron, entre sus problemas personales, depresiones y  la falta de afecto, llegó un punto en que me intentó golpear por supuestamente quitarle su novia...Aunque esa no fue la causa, meses después nuestra amistad terminó y terminó muy mal, nunca nos volvimos a hablar. Hoy casi 18 años después de ese momento, la memoria me juega la pasada de no recordar las causas de nuestra enemistad, tan solo recuerdo nuestro último cruce de palabras, las recuerdo por la inmadurez de los dos... apostamos cuál de los dos sería más exitoso en la vida.

Supe que no continuó con la empresa de accesorios de la que éramos socios, pero si continuó con múltiples restaurantes. Lo vi en las noticias cuando se discutían en el congreso los derechos de los homosexuales, lo saludé por última vez en Expoartesanías hace unos 4 o 5 años. Del célebre Capitán Lija los compañeros de la U pasaron a llamarlo Julio Patacón, nunca lo conocí en esa faceta, para ese momento ya nuestros caminos se habían separado. 

Es jueves 11 de febrero de 2016, son las 9.00pm, me encuentro solo en mi nuevo hogar en San Cristóbal de las Casas tratando de estudiar con un horrible dolor de cabeza y los 3 grados de temperatura. El silencio se rompe cuando me escribe un compañero de pregrado por chat, nunca me ha escrito, preocupado me pregunta si tengo los teléfonos de José Luis y otros amigos de Julio...una conversación tipo telegrama termina con "si sé algo le cuento".

Media hora después, "Julio murió el martes, la cremación fue hoy"... cruzamos una frase más con el compañero y cerramos con un Ok. Intento llamar a José Luis y a Maury... tampoco sabían. Un nuevo tipo de silencio invade mi hogar.

Pienso en las ironías de la existencia, uno de los que más se la montaba en pregrado fue justo el que se preocupó. Pienso en la inmadurez que caracteriza la veinteñitud...vuelvo entonces a mis 20, mi cerebro se empeña en ocultar los aprendizajes que dejan las épocas  tristes.

Julio siempre fue un ser solitario, irreverente e incomprendido, luchó contra tabúes de la sociedad, incluso sobre la misma muerte. No fue un santo, no habría de serlo, pero a quienes lo rodeamos en algún momento de la vida, no solo nos enseñó muchas cosas, sino que nos dio muchas risas por su particular sentido del humor.

Julio, la vida se nos quedó corta para recuperar nuestra amistad, te deseo que donde quiera que estés, seas feliz amigo.

(Fotografía que Julio me tomó en 1998, horas antes de graduarme de diseño mientras trabajaba en nuestro taller)

martes, 19 de enero de 2016

En el lugar

Me fui

Una extraña sensación de tener "una pata aquí y otra allá" como decía mi abuela, combinada con la incertidumbre de no saber si viajaré, ansiedad y nostalgia, acompañarían los primeros días del 2016. Ver por la ventana, observar con detenimiento la rutina de estos cuatro años, cada gesto, cada pequeña acción se me hacía llena de nostalgia. 

Es martes 12, luego de tres semanas de espera, de la postergación del vuelo, de pre empacar, me llaman del consulado y recibo la visa a las 5.00pm. Me había arriesgado a dejar el viaje para esa madrugada a las 01.15, entonces ese nudo en la garganta reaparece, me voy, dejaré a mi familia, a Bones, a Tito... Llamo a mi madre, le aviso y paso a despedirme, allí nos reunimos con mis hermanos y sobrina. 

Ajusto las maletas, reempaco, ahora los 50 kilos son poco y debo dejar más cosas. Bones me lleva al aeropuerto, despedida de los exsuegros, las tres horas previas al vuelo y me fui. 

Órale

Imposible dormir en el avión, muy a las 5.00 am llego a CDMX. Las dos horas de conexión se hacen nada, cuando la fila en migración toma 45 minutos, esperar las maletas 40 más y pasar por aduana otros 35 minutos. La espera de una hora dentro del avión se hace el momento perfecto para dormir. Amanece durante el vuelo, atrás queda CDMX, volamos hacia el sur sobre un tapete de nubes y niebla que no dejan ver nada, la llegada a Tuxtla permite ver bosque seco, cultivos y la falta de lluvia de estos días. 


En la fila del autobús reconozco a Alejandro, el colombiano que también viene pero hacer maestría, me presento y conversamos más de dos horas, me recuerda a Alejandro mi joven alumno en Colombia con quien finalmente no nos despedimos. Así pasó con varios amigos...creo que con todos, no hubo despedidas.

Llego a San Cristóbal a medio día, luce prácticamente igual a como lo recordaba. Sin desayunar, ni dormir, una ducha y salgo a la U porque sé que estoy atrasado con el registro. Allí me dirían que me faltan la mitad de documentos, así que junto a Alejandro a quien le faltan dos tercios de documentos, vamos a hacer diligencias. 

El joven bogotano es intrépido y entrador, como conozco la ciudad oriento la ruta, pero él es encargado de negociar, así consigue fotos baratas y el certificado médico gratis. 

A las 7.00 pm, sin haber comido durante el día, sin dormir y cansado de caminar, vamos a cenar a Tierradentro. Con el afán bogotano me levanto al día siguiente, a continuar con las vueltas, a buscar a mi director de tesis... Me responde que nos veamos en un café a las 5.00 pm. 


¿cómo está tu corazón? La charla con mi director de tesis


En punto de las 5.00 pm llego al café, me presento, mucho gusto. Sentado frente a su portátil, Ebellio me saluda y me pregunta cómo está mi corazón. Respondo haciendo alusión al doctorado, a la vida académica y a esta nueva etapa, vuelve a preguntar cómo está mi corazón, cómo estoy y cómo me siento, si ya tengo casa, mientras me señala el lado de su corazón...Me toca el alma, una pausa, le respondo que eso me encanta de Chiapas, termino la respuesta y me dice, -ya habías vivido aquí, así que supongo conoces los ritmos chiapanecos, veo que sigues con el ritmo bogotano, y lo más importante antes que lo académico eres tú, como te sientas, si no has conseguido casa, yo te ayudo. 

A la reunión llega luego una compañera de doctorado, luego la esposa de Ebellio, sus hijas, otras de sus alumnas y se convierte en una reunión tan amena. Cerramos con la invitación de Ebellio y su esposa, "nos vemos el viernes próximo a las 5.00 pm en nuestra casa para la siguiente clase". 

Los primeros días 


Lentamente me ajusto a los ritmos chiapanecos, no se puede rápido porque los ritmos son lentos. Hacía tanto que no me alojaba en un hostal, que había olvidado que mi espíritu champiñonudo no va con estos lugares y los hipis que los frecuentan. 

En la soledad pienso varias cosas, por un lado recuerdo esa sensación previa al viaje, esa carga de sentimientos, caigo en la cuenta de que ahora tengo una sensación de tranquilidad, como de haberme quitado muchas cosas de encima, creo que lo que más duele es dar el paso, una vez lo das, todo fluye. 

Es como si de pronto ese apego, esa nostalgia, desaparecieran para ser reemplazadas por mi nueva vida. Sé que estoy en un nuevo lugar, nueva cultura, nuevas actividades, pero esta novedad se me hace ya tan familiar, que por momentos olvido que estoy en otro país. 

El lugar 


Continúa mi búsqueda de casa, los requisitos no son muchos, amoblada, a las afueras, rodeada de verde...Mi lista de seleccionadas inicia con la que me recomendó Ebellio, a tres cuadras de su casa, conocería luego unas con vistas espectaculares, pero con problemas de humedad, muy céntricas, o con algún inconveniente  Finalmente a eso de las 6.00 pm recordé la frase de mi abuela cuando salía a vender su ganado, "el primero que la mire, ese es el que la va comprar, no pierda su tiempo". 






Les escribo desde una casa a las afueras de SanCris, rodeada de bosques, con una cocina inmensa, sin nada de ruido y un jardín al frente desde donde tomo el sol, muy necesario en estos días de invierno. Aquí, son los cantos de las aves los que me despiertan y el silencio de las noches el que me asusta, aquí haciendo doctorado, tan cerca de ese que era mi ideal de vivir en una casa campestre. 

Se llega la primera clase, las expectativas y los nervios son altos, después de todo hace varios años no asisto a clase como alumno, y nunca había visto alguna clase de agroecología. Un grupo de profesores, ninguno con corbata, la mayoría con tennis, dos franceses, un canadiense, una guatemalteca, un colombiano, varios mexicanos uno de los cuales tiene el pelo más largo que el mío y es más joven que yo, nos dan la bienvenida. No les contaré mucho, solo un detalle, el brindis de bienvenida fue un agua de frutas con tamales y quesadillas hechas por un grupo de mujeres indígenas en defensa del maíz (orgánico por supuesto).

En Colombia hay un comercial de Davivienda que habla sobre estar en el lugar equivocado, hoy lo recordé, hoy como pocas veces en la vida, me siento en el lugar en el que debería estar, en el lugar adecuado.

viernes, 1 de enero de 2016

Dar el paso. Los días previos


Previos y despedidas
No ir a trabajar a la universidad fue el primer cambio, en los días previos la nostalgia de las últimas clases se sumaba a la de la vista panorámica de la ciudad que a diario observaba, uno se carga de pendejadas y tristezas. Bastarían dos días para que ya estuviera habituado a no tener que ir a la U. Aunque unas semanas más tarde me volverían a escribir.

Un viaje de trabajo a Amazonas es la despedida para una de las regiones que más amo en Colombia, la decepción me invadiría al ver los cada vez más desproporcionados impactos que el turismo a través de OnVacation causan en la naturaleza y la cultura amazónica.

Recorro la selva por senderos de Santa Sofía, Puerto Nariño, Leticia y San Juan de Socó, los 35 grados sumados a la humedad por encima del 95% este bello sauna es algo que si extrañaré los próximos cuatro años. 


Caigo en la cuenta de que ya no estoy en edad de plan mochila, hotel y comida barata, aunque la verdad creo que nunca pasé por esa etapa, siempre he afirmado que parte de las fortunas de mi trabajo es viajar, conocer, comer bueno, pasarla bien.

De regreso a Bogotá en época de diciembre, termina uno de colado en novenas donde se encuentra por pura casualidad con los estudiantes más buena onda. El retorno a casa sería para los mil intentos y anuncios de despedidas...de los cuales cero funcionarían.
Previo a la Navidad, Bones decide que quiere pasar un tiempo con los animales del zoo, así que me esperarían días de preparación a mi próximo estado, "viviendo solo". Entonces la nostalgia invade cada instante del día, lavar la loza, sentarse en el tapete, ver por la ventana, consentir a Tito, cruzar la novena, cuatro años en este apartamento se condensan en recuerdos que mueven el corazón. 
Me veo con algunos, muy pocos amigos, visito a la familia, el 24 de diciembre tengo la cita para la visa, con la novedad de que no me la dieron y se demorarán:

- Llama a tu contacto en México para que te ayude 
- Hoy es navidad, ¿será que me atienden? 
- Pos no creo, pero faltan días. 

Empieza mi adaptación a modo mexicano. 

Luego de Navidad en familia, llegaría mi hermana, saludos, viaje a Cartagena de despedida de la ciudad (andaba yo como muy despedidor), bar de champeta. 

Se acaba el año y pienso, el 2015 no solo cumplí 40, di varios pasos que estaban atrasados, pasos difíciles, después de todo renunciar a un trabajo que en gran medida gusta por un futuro desconocido algo de mérito ha de tener.
El 2015, sin lugar a dudas, el año de dar el paso.