Muy temprano negocio con el conductor del jeep, el valor de la carrera hasta el corredor Las Pavas, “eso le sale en 20”, señor son menos de dos kilómetros, le replico, “pues por eso”… sueño al creer que este rolo le ganará en negociar a un paisa.
Hace casi 5 años vine como diseñador a conocer los corredores, en ese momento potreros con algunos árboles ralos y cortos parecían la cabeza de un calvo. Hoy como investigador veo un bosque joven con árboles de hasta 12 metros, ahora se parece a mi mechero, el sol es filtrado por las hojas de yarumos y arbolocos, bajo el dosel un jardín de heliconias, platanillos y unas pepas rojas que ni idea. Le explico a Germán para que sirven estas cosas…”esto si es conservación” me responde.De fondo la reserva de Bremen, me pierdo en el silencio de este bosque, me pierdo en esta calma, me pierdo y sigues ahí.
De regreso a Filandia me encuentro con Cristina, café recién molido en Claudia, llega Fredy el artesano y partimos a documentar la historia de los bejucos. Desde el corte hasta el tejido las manos se convierten en protagonistas, marionetas que mueven hilos. Don Miguel entrecruza chusco para crear una telaraña en la cual Germán lo atrapa; en un estudio improvisado, con Fredy de telonero los productos creados por Luisa Ladi, que contrastan con los canastos tradicionales, son ahora quienes posan.
Sin solución para estos males llegamos a la famosa calle…30 fotos de fachadas coloridas, combinaciones que no salen, contrastes que no resaltan sino rebrincan, no se si es rechinante o repaisa.
Camino al Mariposario en Calarcá, llegamos y las protagonistas duermen, unas pocas fotos y Germán se decepciona. Decide no tomar fotos al mariposario en forma de mariposa.
En un bus camino a la capital del Sugar Valley me siento como una cebolla cabezona cristalizada en el cajón de la nevera. Un bus frío....Debe tener razón Tsug d´zlop , el problema de la estrategia del banco es que la señorita te tratará peor cuando vuelvas.
Cansado trato infructuosamente de dormir, de repente siento un olor, abro los ojos “bienvenido a Palmira”.
1 comentario:
El olor del Valle, una cosa maravillosa...pero no el del aeropuerto llegando a Cali, el dulcecito que se siente cuando una camina Palmira. POr estos dias hay poca inspiración...recojo emociones para ver si actualizo mi blog.
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