Cinco minutos antes me había llegado la notificación de mi último pago de beca de doctorado, dos horas después mi amiga y compañera de doctorado, La Vale, presentaba su examen doctoral.
martes, 10 de diciembre de 2019
La memoria, mi obsesión con las fechas, la nostalgia
Cinco minutos antes me había llegado la notificación de mi último pago de beca de doctorado, dos horas después mi amiga y compañera de doctorado, La Vale, presentaba su examen doctoral.
domingo, 22 de septiembre de 2019
Itinerante
De nuevo en Santiago
lunes, 24 de junio de 2019
Últimos días
viernes, 21 de junio de 2019
¿Cómo hace uno para quererse a uno mismo?
martes, 18 de junio de 2019
Prepararse para partir
martes, 11 de junio de 2019
Soledad
domingo, 9 de junio de 2019
Perdido
El 20 de enero nos enteramos de que mi hermana entró a urgencias, lo que parecía un dolor de indigestión, un dolor simple, se convirtió el 24 de enero en un cáncer estado IV con metástasis, mi hermana menor, la que vive sola en Santiago junto con su pareja y su bebé, esas sí son tristezas. Empezamos junto con mis hermanos y madre, el acompañamiento y cuidado, sabía que sería difícil, pero no imaginé cuánto, busco las palabras y el valor para poder describir lo que he vivido en este tiempo, pero aún no hay cómo. Luego de mi madre fui yo, luego mi hermano y luego mi hermana, tampoco he encontrado palabras para expresar lo que he sentido todo este tiempo.
Le he dicho a mi familia, a Rivera de Mar y a mis amigas y amigos, que esta es la época más dura de mi vida, se sumaron el saber que debo dejar México y retornar a Colombia, el dejar esta, mi casa, tengo atrapados tantos sentimientos de tristeza y de dolor...Vendrían después, hace tres semanas, el rompimiento con Rivera de Mar, lo cierto es que ahora sumido en mis tristezas, intento cada día levantarme, buscar fuerzas y de dónde agarrarme, la mayor parte del tiempo me siento perdido.
He buscado y buscado las palabras, quisiera como en otras épocas de mi vida que el escribir me ayudara, pero no, ahora solo comienzo historias, historias inconclusas sin sazón, así que dejaré este intento de entrada por aquí, como un ejercicio de esos que ahora hago para hacerme fuerte y continuar.
viernes, 7 de junio de 2019
sobre las empleadas del servicio
Años después asisto a un congreso en Ciudad de México, conozco a un par de mujeres una brasileña y otra colombiana, hacemos amistad rápidamente, en medio de una comida conversamos y sale el tema de la película Roma:
- F: no me gusta que Guarón hable por ella, él es incapaz de ponerse en el lugar de la empleada, habla desde su privilegio de clase y de hombre, al menos la hubiera entrevistado a ver qué opinaba.
El silencio invadió la mesa y con eso se acabó la conversación.
jueves, 24 de enero de 2019
Cuando te cambia la vida
Escribo esta entrada el 3 de septiembre de 2023, un día antes del día cumpleaños de Caro, mi hermanita. Nunca entendí por qué no fui capaz de escribir sobre esto en esa época.
El 23 de enero de 2019 a solo 10 días de haber vuelto a México, cuando mis mayores preocupaciones eran el amor que se quedaba en Bogotá y que era mi último año de doctorado, recibiríamos la noticia que nos cambiaría la vida, mi hermanita Caro, la menor, fue diagnosticada con cáncer. Recuerdo que ese día me puse a llorar, sería el comienzo de días de muchas lágrimas, dolor y tristeza. A los tres días mi madre ya estaba en Chile, a la semana a través de una llamada grupal el médico nos dio el diagnóstico cáncer colorectal grado IV con metástasis en el hígado, en ese momento toda la familia se quedó en silencio, Caro en medio de las lágrimas me dijo "no me quiero morir", solo le atiné a decir, "no te vas a morir hermanita".
Respondimos en familia, acordamos turnarnos el acompañamiento. Le conté a Eduardo y a Erín, mis directores de tesis de doctorado... primero les dije que iría un mes a Chile y volvería a México, Eduardo, con la sabiduría que lo caracteriza me respondió que debía pasar por Colombia, que yo no tenía idea lo que significaban las labores de cuidado, que debía pasar a Colombia a recargarme de energía con mi familia, accedí, le dije que estaría una semana y luego regresaría a México. Aquí inició la pausa al doctorado.
Luego de hacer los trámites en migración para poder salir del país, viajé de San Cristóbal de las Casas hacia Santiago de Chile en algún día de febrero de 2019. Al segundo día de estar en Santiago, acompañé a mi hermana al centro del cáncer, en la entrada ya empecé a lagrimear aunque ahogaba las lágrimas para que mi hermana no me viera. En la cita el oncólogo nos explicó con dibujos, mi hermana no paraba de llorar, era un cáncer incurable, pero el médico nos explicó de nuevo, que harían lo posible para sanarla. Recuerdo que cuando íbamos saliendo de su consultorio, el doctor puso su mano en mi hombro, me pidió que me quedara, cerró la puerta y me dijo que el cáncer de mi hermana no tenía cura, que si hubiera llegado a cualquier otro lugar la hubieran enviado a casa porque no había qué hacer, que su expectativa de vida eran entre 3 y 3 años medio, no le quise decir esto a mi hermanita, de hecho, no se lo dije a nadie en la familia, solo hasta la última semana de agosto de 2023.
En ese febrero comenzaron las charlas profundas con mi hermanita, las charlas sobre la vida, sobre la muerte, sobre el sentido de todo, sobre lo que ella pensaba, sobre sus temores. Recuerdo que me dijo que su pareja no era capaz de cambiarle un pañal al niño porque le daba asco, que cómo sería si le tocaba cuidarla a ella.
A las dos semanas de estar en Chile, luego de la cirugía para ponerle el catéter y las primeras quimios, mi hermanita ya no podía ir al baño sola, yo la acompañaba y la limpiaba. Mi hermanita pasaba días y noches sumida en dolores intensos, en un sufrimiento que nunca antes vi a ninguna persona, nuestros días y noches eran repletos de sus dolores intensos, de su debilidad, de acompañarla, de poner mil alarmas para los mil medicamentos... de agradecer sufrir de insomnio porque así podía cuidarla día y noche.
Así, a la semana de estar en Chile, ya sabía que una semana en Colombia no sería suficiente, a las dos semanas en Chile ya sabía que un mes no sería suficiente, al mes de estar en Chile y rumbo a Colombia, ya sabía que dejaría México para regresar a vivir a Colombia, porque mi corazón no aguantaba lo que estábamos viviendo.
