miércoles, 30 de diciembre de 2009

El año que viene tendremos más

"Si el año pasado tuvimos problemas, quizás este año tengamos más"...

Sabía, realista y poco optimista frase del Gran Combo, que suena por estos días, como suenan esas canciones navideñas que no me gustan pues no sé qué tiene que ver Pastor López con la navidad... en fin.

Extraño ha sido este 2009 en el que la oficina se hizo casa, mi equipo de trabajo se redujo a F, las charlas conmigo aumentaron, los almuerzos solitario se hicieron la constante y los viajes se redujeron a la mitad de lo acostumbrado.

Extraña la navidad en que la promesa incumplida de una muñeca inflable desinflada me desinfló, regalos divertidos que llegaron, regalos divertidos que entregué...

De mi para mi, también hubo regalos, la ropa para el nevado al que me voy, la cicla que es un taxi llamativo, tres peces y una cámara hace un mes...de pronto tomo fotos y les mando.


De pelis estos días he visto varias, confieso que me encantó Avatar, quiero todos los muñequitos, quiero un planeta de plantas luminosas (no leguminosas), con caballos tipo dinosaurio y dragones de avión, no quiero a la bella flaca Nay'titi, pues tengo una divina no de piel azul sino canela.
Me gustó Bastardos sin Gloria y París 36, aunque de esa no hay muñecos, si alguien me consigue el número telefónico de Nora Arnezede, se lo agradeceré mucho... Eso si, no vean ni 2012, ni Savage Grace y mucho menos los Vigilantes.


Pues nada no hay balances ni promesas, tan sólo bellos recuerdos y nuevos sueños... pero de eso les hablaré en el nuevo año.

Nos leemos ya en el 2010 y pásenla bueno...

PD: para mi próximo post espero traerles fotos del Cocuy...

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Regalo de navidad

Tan solo hace unos días y en plena reunión que Jacky le echó un ojo a mi nueva creación, sus ojos se aguaron, que tan bonito yo, que estoy enamorado, que Cesar nunca hizo eso... eso sirvió de impulso para días de trabajo, pantallas capturadas, sonrisas que me matan, la historia de este cuento que en inglés le escribí; mañana no sabemos, quizás no nos veremos, skype no hace milagros, pasado ya es muy tarde, así que se fue hoy...
Lo hice con amor, con todo mi amor, incluso había propuesta que creo no encontró, el pago su sonrisa, no obstante algo pasó, yo creo que toqué algo, yo creo que algo pensó...
Ahora pienso y pienso, yo sé que le gustó, pero en su corazón hay algo que le ocurre, culpable no soy yo, protagonista menos.

martes, 8 de diciembre de 2009

Solo velitas

Luego de 34, justo cuando medio mi existencia, llega el primer siete de diciembre en que las velas se prendieron sin hablar, sin público, sin nadie al lado. Las explosiones de los fuegos y los juegos llaman a ver, Monserrate el cerro de mi ventana está iluminado; el sonido es ahora en la torre Colpatria, salgo en camiseta y me encuentro con que tengo vecinos, muchos vecinos, vecinos jóvenes, una pareja de gringos y otra de árabes, descubro que hay familias y muchos niños en estas cuadras.

Regreso a mi casa, enciendo las velas y con ellas vuelvo a mi infancia en vacaciones, cuando los abuelos me llevaban a ver las luces en diciembre, a esas navidades y año nuevo que se celebraban en la vereda, solos los tres en la finca viendo al otro lado del cerro las únicas lucecitas encendidas que provenían de las casas que ya contaban con energía, vuelvo a esos momentos en que se celebraba sin celebrar, sin vino, sin galletas, sin cenas, sin energía, solo viendo la noche, las velas de aquel entonces eran para ver, las de hoy para recordar.

Después de todo recordé, que no es la primera vez que solo veo la noche.









domingo, 22 de noviembre de 2009

Amazonas, volvimos



Tan sólo tres días de paso por Bogotá, tiempo muy corto para despedirse de Miss Bones que como yo, sale hacia el sur, aunque mucho más lejos. San Andrés extremo norte se queda atrás, el destino es la última colita sur de Colombia.

He venido varias veces al Amazonas, siempre es diferente, la cámara nueva de poco sirve cuando las nubes ocultan el tapete de selva que parece cubrir medio país. Jacky la nueva compañera de trabajo me espera en el aeropuerto de Leticia, "Hola F, esa pinta de turista no te la quita nadie"...

Un inesperado día en Leticia pues como se esperaba no había rápido a Puerto Nariño, almuerzo con gamitana da píe para ver a la paisa del avión, que vería más tarde en el hotel y luego en Tabatinga, cuando me pegué la voladita a Brasil para sentir que estaba más cerca de Miss Bones y de paso comprarme la chancla. Breve paso a Varsea que cada vez está peor, allí convencí a Jacky de comer mojojoy, del que por supuesto yo no comí.

Ya en camino hacia Puerto Nariño, el Río está más seco que nunca, nuevamente su imponencia de esas orillas lejanas en el horizonte, desembarcamos y directo al trabajo. Una que otra abuela conocida, ticunas y yaguas que más tarde me enteraría no hablan bien español... La jornada de 2.5 horas se extiende a día y medio.

Al tercer día en la tarde tomamos el Loretoyacu hacia arriba rumbo a San Juan de Socó, la fobia al agua reaparece mientras los pescadores en sus canoas se ven a lado y lado, lo mismo los lavaderos flotantes en los que se reúnen las familias y los niños juegan.

Entrada la tarde llegamos, la amenaza de lluvia cambia los planes, reunión nocturna y nos quedamos en las cabañas sin energía ni agua en las que somos los primeros huéspedes en 8 años. 5:45 am la costumbre me despierta para dejarme ver la niebla que se mezcla con la selva mientras el río parece terminar justo donde nace el sol... la nueva Nikon empieza a sentirse.

Regresamos a Puerto, un baño y cambio de ropa para dirigirnos ahora a Siete de Agosto, ya sólo somos 4 en la lancha y José pasó de consultor asesor a motorista; a medida que subimos (río Amazonas) la selva es más selva, los potreros y cultivos que abundan cerca a Leticia van desapareciendo en estas y lejanías. Un cielo azul en el que las nubes parecen palomitas de maíz y luego bolas de algodón es inclemente con esta piel blanca, después de dos horas se divisa el Atacuari, con un cielo gris que obliga a guardar las cámaras. Sus aguas negras de una hebra de 100m de ancho se mezclan con el inmenso amarillo del Amazonas, allí en medio de la espesa selva aparece un pequeño poblado, madera y techos en palma que se pierden en el paisaje, a unos 600 metros otro pequeño grupo de casas, también de madera pero de arquitectura diferente.

El profe nos recibe con un vaso de chicha a cada uno, hay fiesta por la clausura de la escuela así que escuchamos música peruana; almuerzo rápido y recorremos esta especie de villa, los cocamas y yaguas, dos etnias diferentes conviven con 600m de distancia.
Las aguas bajas le dan un tinte diferente al sitio, dice el profe que cuando las aguas suben el pueblo se transforma, los senderos por los que hoy camino, el puente que cruzo sobre una pequeña quebrada, la cancha, las chagras, todo se inunda y las canoas que hoy están enterradas sirven para ir al vecino o a la tienda.

Una rápida visita a los artesanos cocamas, que preciso no están y de sus obras sólo vemos un delfín rosado, un manatí, un pirarucu y una anaconda en forma de canoas que se han dañado con el agua.
De regreso a la escuela una niña hace las veces de madre sustituta de un diminuto mono nocturno y uno diciendo que los animales silvestres no se deben exhibir...
Seguimos a donde los yaguas, Jacky se adelanta tratando de ver los escurridizos delfines mientras un grupo de niños me pone sobre el hombro una especie de bicho que mis profundos conocimientos de taxonomía animal propia de diseñador no me permitieron determinar (lagarto, lagartija camaleón jummm).

Los casas yaguas son diferentes, todas tienen techo en palma, palma tejida de manera diferente a las de los cocama, justo aquí en este último rincón de Colombia, a la orilla del Atacuari, más cerca de Perú que está al otro lado del río, aquí justo aquí, en este metro cuadrado donde me paro a tomar fotos llega la señal de celular para recordarme que debo escribir un libro y preparar mi viaje a Huila de la semana entrante.

Por fortuna la señal se cae y con ella las preocupaciones, los niños se acercan y nos tomamos fotos, les digo que se junten, que miren la cámara, ninguno hace caso, sólo hablan su lengua, una imagen dice más que mil palabras así que la pantalla de la cámara es el punto de comunicación. De regreso tres mascotas de una familia comparten el espacio bajo la casa, el perro, el cerdo y el mico toman su siesta armónicamente.

El viajes es de trabajo así que regresamos a reunión, el ruido de la planta dificulta la charla, se acaba la reunión y continua todo el pueblo en la sala, me asomo a ver porqué y resulta que entre todos hacen vaca para comprar la gasolina para la planta con la que pueden encender el televisor y ver "Oye bonita", Pablo Lacerna estaría feliz con el éxito de su novela que se ve de punta a punta del país...literalmente.

Una noche más sin agua y sin energía, la verdad no hacen falta, existe en la selva una especie de ruido silencio que arrulla...no se asusten por el ruido en el techo dice José, es una rata no más.

Es el día de regreso, baño a totumadas, los delfines como su nombre lo indica solo se dejan ver al fin, salimos del Siete, casi dos horas hasta Puerto donde apenas alcanzamos a empacar, dos horas más hasta Leticia, donde apenas alcanzamos a almorzar, la fila en el aeropuerto donde me encuentro con la misma paisa. Dos horas más en avión y ya en mi casa en Bogotá.

Ya con más calma pienso en mi trabajo, en los indígenas hablando de turismo y sin turistas, a los blancos que los "asesoramos" hablándoles de planear cuando ellos no planean, no como nosotros; pensando, en qué momento les llegó el primer visitante y les cambió la vida, en qué momento esos collares y manillas dejaron de ser suyas para convertirse en souvenirs... recordando al profe cuando nos dijo: "un gringo llegó queriendo conocer a los yaguas y al ver nuestra comunidad dijo estos no son yaguas, quiero yaguas sin civilizar, así que lo llevamos Atacuari arriba tres días, el gringo llegó feliz, vio yaguas yaguas y de paso nosotros porque le cobramos los $10.000 diarios por acompañarlo"... y yo hablando de turismo sostenible...



jueves, 19 de noviembre de 2009

Y se fue

Vaya que es difícil... quería irse y yo estar con ella, se aburrió de este país y yo quiero estar con ella, que tres meses no son nada, que el man es buen amigo, que no seas egoista... me muestra algunas fotos, las clasifico enseguida, pronto hallo los patrones, se cuáles tomo quién...
Se fue para Brasil, la extraño con locura... tan sólo hace tres meses se fue para EEUU, me dice que más luego se irá para otro lado...y yo quiero estar con ella
La apuesta ya está hecha, disculpa es mi disculpa, mi táctica de apego, pues quiero estar con ella

viernes, 13 de noviembre de 2009

San Andrés, again

Los colores oscuros de la playa y el mar del Pacífico, en sólo unas horas se cambian por los azules vivos y las playas blancas del Caribe, los afrodescendientes del Pacífico por los raizales del Archipíelago; el vuelo en medio de la noche no da cuenta de esto, bastó esperar unas horitas para ver cangrejos bien monitos en la playa.

El viaje es de trabajo (como siempre) de forma que hice charla, taller y hasta visitas. Empresas de hace años, incluso en Johnny Cay, que aunque no se crea fui también de trabajo. Familias de lagartijas azules se ocultan en el bosque e iguanas verde lima se ocultan entre grises, un niño guerrero jedi que juega con su espada y atrapa pececitos que juegan en la orilla.

Un año y vuelvo aquí, se pasa hasta West View a ver animalitos, cultivos y alacranes, incluso hay iguanas aunque no vi ninguna, había eso si, una tímida tortuguita que apenas se dejó ver.

Es un viaje muy corto, apenas compró cosas, tan sólo un arcoiris que cubrió a Jonny Cay. Es tiempo ya de irse, mañana es Amazonas, tal y como leen, del norte hasta el sur. De paso a despedirme de mis bellos Huesitos, los quiero con el alma y ya empiezo a extrañarlos.


martes, 10 de noviembre de 2009

Chocó, somos pacífico

Quibdó

Llueve en Bogotá, las 6:30 am se hacen 7:00am y la cubierta de nubes grises se atraviesa con cierta vibra, ventanas en blanco invitan a leer y 25 minutos bastan para aburrirse; un vistazo a la izquierda y el blanco da lugar a una postal, con el alma en la mirada los nevados del Ruiz y del Tolima (o eso creo) son los protagonistas de la mañana, lástima grande, 30 más en el avión que nos los ven.

El vuelo continúa, se siente el descenso, las nubes no se abren, de pronto estamos cerca, un aeropuerto invisible se sabe que está allí, en medio de dos nubes se ven dos o tres árboles y en menos de un minuto el suelo hemos tocado. De prisa tomo un taxi con rumbo hacia el hotel, las calles destapadas, o mejor empedradas, con curvas y altibajos, con orden aleatorio, aquí soy minoría.

Quibdó, los negros y mulatos dan cuenta de su historia, no obstante entre sus calles se siente el abandono, en medio de la selva se siente un desarraigo y no el de los nativos, es el de forasteros…

La lluvia es la constante, igual las mototoxis, sombrillas de colores protegen pasajeras, shakiras en el pelo de niños con su ritmo, yo, trabajo una vez que otra muy cerca del Atrato. La gente es diferente, se sienta una tensión, soy blanco y forastero entiendo en cierto modo; entre ellos se hacen bromas, le temo a decir algo, mejor sigo en mi cuento y ya somos amigos.

En tres atardeceres que predijeron lluvias, yo no supe nunca, si fue desde el cielo o fue del río Atrato, que dos niños surgieron bailaron y saltaron el teatro de siluetas para un espectador, al tiempo que el telón mostraba al río hacerse oro.


Nuquí - Utría.

Atrás queda Quibdó, el verde de la selva inunda la ventana, lo cortan líneas ocre de curvas acentuadas, tan sólo en minutitos manglares son la unión del mar con la gran selva, intuyo que esa entrada es el Golfo de Tribugá.

Estamos en Nuquí, almuerzo con pescado y de una a la lancha, el mar está calmado, al cabo de hora y media reencuentro con Utría, hoy como hace cinco años tampoco vi ballenas, hoy veo el mar más verde, más lindo el hotelito, tampoco veo el sol.

Las noches son hermosas, si uno está de buenas se observan las estrellas, la luna que está llena convierte noche en día, el canto de la selva se mezcla con las olas que vienen y que van y crecen con la lluvia, que aquí nunca termina.

Pescado en la mañana, pescado al medio día, pero eso si variamos la cena es con guacho, especie de risoto de piangua y queso entremezclado.

La noche tiene magia oculta entre las aguas, dibujas con las manos, dibujas con los pies y miles de estrellitas se expanden de los trazos, me dicen que es el plancton o tal ves photoplancton, lo cierto ya no importa tan sólo hacerse niño jugando con el agua.

Tan pronto como vine y tengo que partir, termino con mi charla y me recoge Luis, los dos en una lancha con rumbo a la tormenta, Pacífico es apodo para este mar picado, con lluvia que en minutos te moja hasta el… Los saltos de la lancha acaban con mi cola, de paso me preocupo por mi pequeña Mac, le sumo mi acuafobia que solo se me olvida cuando en Jurubida, los morros de su frente se cubren de colores que en forma de arco parecen una entrada.

La lluvia que se arrecia, el cielo aún más gris oculta tierra firme y entonces Luis da el giro, entramos a un manglar y henos en Nuquí. Sus calles hoy son ríos que andamos en chancletas, abunda el reggaeton que bailan los pequeños no importa cuanto llueva.

Llega el día de regreso, hay tiempo para ir de compras, artesanías en okendo y otras en werregue, al fin me dí ese gusto. Dos horas de retraso y de vuelta a un avión, adiós a Tribuga, el vuelo está movido es sólo una tormenta que tiñe las siluetas de los cerros. De nuevo en Quibdó, de nuevo las esperas, al cabo de cuatro horas la noche ha llegado, con rumbo a Bogotá y mañana a San Andrés, así como les suena, hoy en el Mar Pácifico, mañana al Mar Caribe…



PD: de Nuquí con amor una camisetica para Bones, la talla se midió con la palma, si su cintura mide una cuarta y dos deditos...lo divinas que se verán esas tiritas sobre su piel canela

sábado, 24 de octubre de 2009

La loca, Huila




Luna nueva en medio de las carreteras curvas que llevan a Neiva, seis horas sentado suponiendo el paisaje y acabando de paso con mi casi inexistente cola, el viaje se hace interminable y hacia la 1.00 am, el taxista opita nos lleva en búsqueda de la cena y de paso a averiguar si hay cupo en el hotel.

El trabajo:
Artesanos cansados e inconformes nos reciben en la mañana, en uno de los talleres más difíciles hasta ahora, algunos pretenden bloquear la jornada, otros montan una diatriba a las instituciones, una hora de discusiones y poco a poco, quizá por la experiencia, quizá por nuestras caras, llegamos a un consenso; la tarde premiaría aquel esfuerzo, con felicitaciones y agradecimientos de ese mismo grupo que en la mañana no nos quería.

El segundo día es del ecoturismo, algunos me conocen, otros no me reconocen, es que el pelero me hace diferente; el taller fluye más fácil que el de ayer, entre sonrisas y rápidas diagnósticos participativos; llevan tanto tiempo en esto y están tan organizados que hasta las carteleras les quedan bonitas. La mujer de amarillo me dice que le recuerdo a su hijo, le digo que espero que tenga más de 16 años para no sentirme mal, me dice que su hijo de 9 años hace las mismas muecas con la cara, esas que no necesitan hablar para decir algo.

El día tres sería de visitas a iniciativas de empresas, negocios familiares llenos de necesidades y ausentes de ventas, allí en medio de una feria de emprendedores conocí a la loca, cuyo nombre nunca supe.

La loca:
Frente al stand de un hotel, preguntó en qué zona se encuentran, qué servicios ofrecen, de repente una mujer joven con quien me acababa de cruzar, se para junto a mí y me responde: - Hola ¿Cómo estás?

Sus ojos miel, labios rosados y pelo rubio me parecen familiares, me habla directo a los ojos como si me conociera de hace tiempo, ¿cómo has estado?, le respondo con pregunta: ¿te conozco?.

No, pero eres rolo, tienes un cabello hermoso (frase acompañada de su mano que toma mi pelo y lo acaricia), podré tener 34 pero la coquetería súbita es algo que no sé manejar. Quito su mano suavemente y le pregunto quién es.

Soy Carolina, perdón soy Andrea...
Para ese momento yo seguía pensando que ella pertenecía al stand que yo visitaba, pero la suspicacia rola surge; abre su maleta rosada y saca el desodorante, en medio de una feria y delante de las personas del stand lo usa, mientras me pregunta - ¿a qué hora te vas para Bogotá?, ¿cuánto tiene para el pasaje?, la suspicacia aumenta y le respondo que mi trabajo me cubre todo.

A partir de dicho momento tuve compañía en la feria, recurro a DM para que me ayude, pero no entiende, Andrea saluda a DM, se presenta como Angélica amiga de F, le dice que si puede viajar con nosotros a Bogotá; DM carente de la suspicacia rola, acepta con la condición de que F lo confirme.

Ahora Angélica, antes Andrea dice querer acompañarnos a nuestra gira por municipios de la tarde, le digo que el auto es chico y el conductor no nos autoriza; Angélica, antes Andrea, se autopresenta como Angela con Luis, el conductor; Luis, opita y por ende carente de la suspicacia rola, sucumbe a sus peticiones, dice que sí, que F tiene la última palabra. Para ese momento Angela, antes Angélica y antes antes Andrea ya tiene una de mis tarjetas con mis datos que entregué en un stand.

Es el momento de la verdad, junto al carro Angela, antes Angélica y antes antes Andrea me pregunta si nos puede acompañar; surge el rolo frío y desconfiado que hay en mí: no, no puedes, frente a la contundencia de mis argumentos, se despide con un "suerte".

DM y Luis, esperan en el auto, las risas y sus burlas me acompañarían dos horas, "hoy estás quebrador, 3 viejas en menos de una hora, pero por qué siempre te siguen las locas", dice DM entre carcajadas.

Sus burlas sobre el tema sólo cesarían cuando en Tello, niños al verme dijeron "ve que no era una mujer, es un marica"... aihhh no F, hoy 23 es tu día, dice DM con carcajadas renovadas, justo antes de que la esposa de Alexander al ofrecerme jugo me dijera "siga muchacha"...


PD: Sábado 24, suena el celu, es DM: Angela, antes Angélica y antes antes Andrea, ha desaparecido, sus padres la buscan, ahora me invade un sentimiento de culpa, debí haberle dicho a alguien que ayudara a esa muchacha que estaba mal...Por ahora en DM ya no hay carcajadas

viernes, 16 de octubre de 2009

De vuelta al ring


• Hola Flaca, tengo trabajo.
• F, que rico de vuelta al ring

Justo cuando los días eternos se hacían infinitos, cuando el desocupe se llenaba de pensamientos vagos que solo aterrizaban con las ideas intangibles de Leff, aparecen en sólo dos días los trabajos y los viajes que alimentan este blog.

Coincidencias o paradojas, Cali en el Sugar Valley es el primer destino, la misma ciudad del primer viaje con el Alex hace ya varios años, la misma del último viaje con el Alex hace unos meses…

Un viaje de noche impide ver los extensos cultivos de caña que indolentes cubren este valle otrora verde, la oscuridad pone en evidencia el tamaño de una ciudad que creí más chica, oscuridad que sin embargo no cubre el típico y nauseabundo olor de la entrada a Cali.

Las caleñas son como las flores.... sin embargo desde las tierras vallunas las únicas flores que veo son las de los nombres en las habitaciones del hotel. El sol apenas se deja ver tres veces en los almuerzos y a través de un techo, sé que estoy cerca de Tintindeo y sin embargo el trabajo de los compañeros impide salir siquiera a tomarse un trago, igual estamos en la zona de las cirugías estéticas, no hay bares, prometí entonces llegar bonito a Bogotá.

Tres días enclaustrado hablando con campesinos del Chocó Biogeográfico, que dan cuenta de sus historias, de sus saberes en riesgo y de sus críticas a los modelos y al sistema. Mientras escucho vuelvo a Leff, a Escobar y a mi maestría… me preocupa este discurso, el mío, el de mi sector y si ocurre que estoy mal?... ¿y si pasa que este afán de ayudar a los demás, tiene vicios en su enfoque?...
Pues las charlas me han servido, con los afro, con indígenas, voy pa Huila la que viene, luego siguen otros tres, desde el norte y luego al sur… la maestría se ha pospuesto pero creo que este curso, el curso de mi vida, da lecciones y muy pronto.

PD 1:¿por qué hoy no hablo del paisaje?, es muy simple, no lo vi, no salí del blanco hotel.
PD 2: feliz con la ecología, creo que es la fuente de inspiración.

martes, 6 de octubre de 2009

Retorno académico (Desde mi celular)

Regreso al ambiente académico, Leff, Martínez Alier, tan lejanos en sus libros tan cerca en este evento.
Me sorprenden las mejicanas que vienen de tan lejos a ver a sus paisanos. Recuerdo hace dos años cuando en Costa Rica los novedosos temas me metieron en este mundo, hoy hay esperanzas nos dicen que el ser humano no siempre piensa en su bienestar, tenemos algo de altruistas, no sólo el dinero importa, aclaran eso sí que los economistas aún no entienden eso.

Les cuento que estos días tan llenos de pensamientos, he vuelto a la academia y creo que a mi trabajo, parecen el remedio, la cura pa mis males. Quisiera adelantarles mis posts sobre mamertos, mi pinta de rockero, el nudo en la garganta que aún no me abandona, las bellas mejicanas, la visita de zlop.

Lo siento por ahora me hablan de conjuntos difusós y algo de complejidad.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Plutón atravesado

Sábado de amor y amistad, la rumba de viernes de mis nuevos vecinos termina a las 6:30 am, su silencio me despierta y entonces se desvanece mi intenso sueño en el que me fue revelado el argumento de un libro que escribiré. Los rayos de sol sobre los árboles de mi ventana prometen un día azul y caluroso, se hacen impulso para levantarme a andar desnudo por mi casa, tomar el sol, escuchar la banda sonora de Amelíe, apuntar mi sueño, el de la trama del libro.

El desayuno de siempre, para el comensal de siempre, en la mesa de nunca, con la soledad de siempre, me rehuso a seguir así, recuerdo que Andy Warhol anda en la Candelaria y que mi hermana irá hoy, una visita rápida por su Mao, Marilyn, Reagan, y sus vacas...

Las sonrisas de mí sobrina me sacan por momentos de mis redes, sus grandes ojos y largas pestañas centran la atención de los asistentes a la galería, Warhol pudo ser genio pero mi sobri es hermosa.

Camino solitario por la Cande, bajo un intenso sol, mi madre por teléfono pregunta si ando en desparche de amor y de amistad.

Debo confesar que ya ni sé cómo me siento, hoy no sé para dónde ir, no sé qué hacer, de aquel cuento de no planear sólo queda el saber que tampoco sirvió.
He hablado con Yura, me dijo hace ya rato que debíamos estar preparados, el casposo Plutón se atravesó en nuestra casa 3 y dicen los que dicen saber que es tiempo de cambios, de transformaciones, tiempos difíciles pero decisivos...

El sol de hoy me ha puesto a pensar, la luna nueva que no veo me lo ha confirmado, más bajo ya no se puede, de aquí en adelante lo que queda es subir, seguro que ese par me alejaron a Plutón.

martes, 15 de septiembre de 2009

Acostumbrado a perder

Llega la primavera con sus rayos de sol a las australes tierras de Zlop, aquí en la Maca en el corazón de Bogotá se completan 25 horas de lluvia. Las más fuertes se sintieron entre las 3:00 y las 4:00 am, con el frío de la lluvia, de estos 2650 msnm y de la soledad de estas noches, mis horas de sueño disminuyen y se reemplazan por este remolino de pensamientos que pareciese no terminar nunca. 
No estás acostumbrado a perder...
Quizás porque sostengo que la mejor etapa de mi vida es esta, quizás porque afirmo que he hecho todo lo que he querido en la vida, quizás porque vivo agradecido de la vida, quizás por todo esto se piense que no he perdido nada en la vida.
En el remolino de pensamientos llegan mis primeros recuerdos de infancia, nunca perdí las ilusiones de que el Niño Dios y Papa Noel fueran quienes en navidad traían los regalos, nunca, pues desde siempre supe que era mi madre.
Nunca perdí una materia, nunca perdí un curso, como nunca perdí la bicicleta que mi padre me regalaría por ser el mejor en el colegio porque nunca me la regaló. 
¿Qué he perdido?, perdí mis amigos de infancia al menos cuatro veces que cambié de colegio, perdí a mi padre a mis 10 años, perdí cierta comodidad económica en la época de la apertura, perdí mis primeros negocios, dos mascotas, un ternero, tres conejos y una oveja...
Seguí perdiendo, perdí el amor en el estudio (me dediqué a trabajar y no me interesaba tener novia), perdí cuatro empresas que creé, perdí mis tres primeros empleos, perdí mi tiempo en negocios inviables. 
Seguí perdiendo, perdí un apartamento propio con el doble de área que en el que vivo pagando arriendo, perdí mis muebles, la nevera, la lavadora, perdí mi colección de soldados de plomo y la colección de artesanías que había logrado luego de 40 viajes por el país. 
Hace poco perdí el empleo que más he disfrutado en la vida y llevo dos meses desempleado, perdí mi ritmo de viaje. 
Si, he perdido mucho, pero tienen razón, aún no me acostumbro a perder.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Las artes culinarias... mientras tanto

Mientras llega lo trascendente he dedicarle unas líneas a las artes culinarias.
Comienzo confesando que una de las cosas que más odio de vivir solo es comer precisamente solo, confieso también que me encanta cocinar pero odio hacerlo para un solo comensal, ha de ser por eso que no tengo comedor. 
En una tarde de desempleo pasan las horas sumergido en La Invención del Tercer Mundo, cuestionando el desarrollo, paseando por Leff y su epistemología ambiental, de repente y a pesar de los autores su sistemia me hace daño, mi cerebro se revela y desata un hambre grande...
Miro entonces la nevera, hay pescado, hay espaguetis (no en la nevera), el cerebro revelado dicta pronto su sentencia, merluza en medio de especias, pasta al burro y coca cola... mi cerebro es chicanero por supuesto suena bien, pero hacerlo es complicado.
Les confieso otra cosa, no me gustan las sistemias, no hay recetas, me lo invento... mientras busco la cebolla, el jengibre y la sal, me doy cuenta de mi falta de rigurosidad, ser sistémico me cuesta, los procesos mucho más, paso 1, paso 2, 3 segundos en el horno, 5 onzas de mantequilla... no señor, no así funciono, meto dedos en la sal, si se tocan es pa un huevo, huele bien?, así sabrá... 
En las artes culinarias al igual que en otras cosas, improviso y lo peor es que funciona; sin que suene a que soy chef, si probaran mis creaciones, chocolate normalito, pasto al burro (mejicano)...
Cocinar es pues terapia y la quiero compartir, sin embargo no me pidan la receta, o mejor se las doy ya, sientan sal entre sus dedos, usen aceite de oliva al gusto, la pasta no al dente sino al gusto de su diente, sientan todo cuanto tocan, cocinar como otras cosas es un arte de sentir... 
Pa pensar vuelvo a Escobar y su cuento de desarrollo.

sábado, 22 de agosto de 2009

Viaje a la adolescencia

No lo llamé los años maravillosos, a pesar de que esos cinco años fueron una de las épocas más bellas de mi vida, mis años maravillosos son los presentes…


Aurelio, pelo negro y bigote poblado como un corregimiento, el tío que siempre me pareció muy grande me saluda, hoy sé que soy más alto que él, conserva ese acento y ese gesto de la ceja fruncida que comparte con Pedro, camina por las calles de un pueblo renovado, las casas coloniales han desaparecido, las hierbas que crecían sobre un pasaje, al igual que el pasaje ya no existen, Pabas el loco, ya no usa pañoleta ni ruana, continúa gritando en las calles con saco y corbata.

El parque ya no tiene cuatro fuentes sin agua, ahora hay una sola, también sin agua, sí, hace 17 años las cosas eran muy diferentes. El viaje de negocios se convierte en un viaje a mi adolescencia, hoy jóvenes punk y emos caminan por las calles mientras abuelos con sombrero y ruana de lana se les cruzan. Un niño de 12 años conduciendo un camión y mi madre exclama "que irresponsabilidad", parece que olvidó que a esos mismos 12, tacos de madera me servían para alcanzar el acelerador, el embrague y el freno del ya extinto Nissan Patrol en el que en ocasiones llevé a mis profesores de séptimo al colegio.


Mi colegio...





Los gomelos le dirían campestre pues está en el campo, yo le digo rural, 15 años después los muros ya no son blancos y rojos, la cal ha sido reemplazada por un vinilo verde que contrasta con naranja, extraña combinación no apta para los niños enguayabados; la cancha de micro que es patio, el lugar donde con mi compa Fredy batimos las marcas de izadas de bandera; los muros donde hicimos los primeros y creo únicos grafitis en la historia del colegio, en ese entonces, no fue difícil saber los responsables, sólo Fredy y yo leíamos a Confucio.

Aún existe el túnel en medio de los árboles, ese que lleva de la huerta a la cancha y del que sales verde y oliendo a pino, desde luego hoy ya no cupe. La piscina, aquel esperpento arquitectónico sin calentador en el que con 12 grados de temperatura nadar era heroísmo, donde reforcé mi fobia al agua, aún sigue desocupada. La cancha de futbol tiene el mismo morro en el que los balones se desviaban, la pista atlética desapareció y con ella las marcas que hicimos con las vueltas campana en el tractor... recordé que soy agropecuario, ver cerezos, ciruelas, duraznos, ovejas, vacas, cerdos y conejos...

Quién no se enamoró de su profesora de física, la más bella, pelo impecable, la profe que te trataba mal porque según ella sabía que eras bueno…pues estaba allí, 20 años después de haber entrado a la clase de física, 12 años después de que al verla le dije que ella tenía el secreto para hacerse más bella a medida que maduraba, hoy el sol ha cumplido su papel, su larga cabellera negra ostenta hilos que en mi adolescencia hubiera jurado eran de plata, hoy me vuelve a regañar, ¿de qué sirve que sea tan juicioso y le vaya bien en el estudio si se está degenerando?...


Los primeros amores...

“Hola F”, me dijo hace 10 años…- ¿cómo me reconociste? Le pregunté....- esos ojos nunca los olvidaré. Ella, Claudia, rubia y de ojos verdes, conserva un dejo de ternura, sumados al paso de los años, el paso de la familia y de los hijos.

- Buenos días, - Dígame señor en qué le puedo servir?, - ¿Claudia?, - Si señor dígame… Hoy, la niña que a sus 13 me dio mi primer beso, ha olvidado los ojos que dijo no olvidaría…

Con los recuerdos revolcados regresamos, un paso por Tunja, esa ciudad fría que nunca me ha gustado, sus calles angostas, sus aceras casi inexistentes, la hicieron en una loma que queda junto a un valle; entre vueltas de negocios se requiere ir a Corpoboyaca, allí, mientras aguardo en la entrada, aparecen unas pecas sin igual en un rostro casi igual salvo por algunas arrugas y unas canas, “hola, qué milagro", "si se acuerda de mí"…increíble, más de 15 años sin vernos y nos recordamos mutuamente con la primer mirada, bien dicen que uno nunca olvida su primer … 
Polvo que se mueve quizá por ser agosto y con sus vueltas me ha traído a estos sitios, pecas tiene tres hijos, se casó con un amigo, se separó de mi amigo, es prima de Fredy a quien hace 12 años no veo y eso que fue mi mejor amigo.

Es la hora del regreso, mi madre en un café me mira a los ojos, hoy 34 años tarde hace un descubrimiento: -“qué te pasa en los ojos?, en la mañana eran verdes y ahora son azules”.

Me preguntó ahora, de qué color los recordaba Claudia.

Sutatausa

Dadas las limitaciones de tiempo del 13 de agosto, en que una maleta Totto azul, unas flores y una cena en el Sandwich me parecieron insuficientes, quise celebrar su cumple por lo alto, si Sutatausa parece más alto aunque en realidad está a la misma altura que Bogotá, caminatas agotadoras en las que mis 34 y su juventud se notaron, sonrisas, risas, energía. Cada rato me sorprende, la compañera perfecta de viaje, no se enoja, no se rinde, ve el lado positivo, hasta comer sentados en un andén le parece chévere.
Con el ánimo de una declaración subimos al cerro de Lourdes en Cucunuba, el viacrucis de agosto da como resultado sus nuevos sueños que de paso cohiben mi declaración.

A veces quisiera poder expresarle lo que significa para mi vida, a veces quisiera que supiera que para mi es perfecta, que luego de estos años de experiencias locas y de muchas locas, su llegada me llena de felicidad, si, quise celebrarle el cumple de manera diferente, puedo decir que cada sonrisa me recompensó, más no sé aún si ella sabe que el regalo es de ella para mí.

viernes, 7 de agosto de 2009

La cédula de mi abuelo

Uichhh ¿y esa cédula?....fijo es la de tu abuelo...



Siempre sospeché que fue la última de su estilo, Felix tan sólo un mes menor que yo, recibió la nueva edición, esa cédula plástica con código de barras, RH, y dos huellas digitales, bueno una, la otra era la cara de Felix quien en esa época tenía cara de huella.
Aún recuerdo el día en que mí abuelo la vio, él a sus 84 años sacó su cédula, el mismo modelo que la mía pero con 66 años más de historia, la puso junto a la mía, sonrío y me dijo "mire la boca y la quijada, igualita a la de su abuelo...mire el peinado...igualito"... no me sentí mal por tener un corte de pelo de los años 40, al contrario, la cara de orgullo de mi abuelo, ese campesino que aprendió a sumar, restar, multiplicar, dividir, leer y escribir en las únicas cuatro semanas que estudio en toda su vida, se conserva en mi memoria.
Hoy, quizá por la cercana época electoral me entregaron de manera anticipada mi nueva cédula, tiene el mismo escudo del que aún no entiendo por qué conserva el istmo que perdimos hace más de 100 años, el oro que perdimos hace 500 y, la libertad y el orden que perdimos hace 50.
Hoy, mientras recibía mi cédula recordé a mi abuelo, a mi infancia allá en la finca, a las tardes en que subíamos por el agua y bajábamos a su paso (el del agua), a las tardes de aguaceros con sus verdes, a las tardes en silencio viendo el sol. 
Hoy 16 años después mi abuelo ya no está, tampoco está esa cara de juicioso, ni ese corte de pelo y mucho menos la corbata, mi ciudad ya no es santa y tampoco tiene fe. Hoy mi cédula dice que soy O como mi apellido y también soy positivo. Hoy ya no tengo cara de niño, hoy no sé a quién me parezco.

domingo, 26 de julio de 2009

Atardecer

Los rayos del sol atraviesan la ventana y los muros beige se tornan naranja, me niego a perderme este momento, desplazo el velo y los cerros bajos del occidente de Bogotá se hacen silueta. El sol, el gran sol se deja ver y parece que con el ocaso perdiese su fuerza; el sol, el gran sol nos recuerda que un día es sólo un giro y que la tierra es muy pequeña pues tan sólo cinco minutos son suficientes para que se oculte tras de las montañas bajas.

El día que estuvo nublado y gris, es ahora azul y las nubes se pintan de colores alegres; como una pintura que se mezcla en vivo las nubes van y vienen, crecen, se achican, se deforman mientras los escasos rayos de sol los iluminan dándoles un filo dorado al contorno de las más solitarias. Hay ahora nubes de cobre, de bronce, unas dos de plata y un cielo lapislázuli; pienso entonces que si los conquistadores vieron un cielo así, juraron que el dorado estaba en occidente justo allá donde se oculta el sol, si, hay muchos que creen que los tesoros se ocultan donde se oculta el sol.

Mientras armo figuras con las nubes y me pierdo en los recuerdos de otros atardeceres, llegan los rojos y rosados, si, hay rojos allá por el mismo lugar donde se nos fue el sol y en el medio de ese rojo hay de negro una columna, será acaso una señal, será acaso una escalera que nos lleva al paraíso.

Poco a poco los azules se hacen negro, miro arriba y es creciente... poco a poco en mi silencio me transporto a otros sitios, viajo rápido al pasado, a las tardes de Florencia, de Mitú y de Putumayo. A una tarde en Buenaventura hace casi un año, a la tarde en carretera en Guajira hace dos años, a las muchas tardes solo en las selvas de Amazonas, me doy cuenta que son años de mirar atardeceres, me doy cuenta que son años de viajar y viajar solo; sé que he estado en Cartagena, Santa Marta y en Gorgona, pero hoy siento algo raro.

Tal vez creo que hemos perdido el placer de ver el cielo, de admirar estos colores, ver la luna y ver el sol; tal vez sea que soy romántico y me muero por tener una diosa entre mis brazos mientras veo irse los días, mientras veo irse la vida; me di cuenta en esta tarde que me falta compartir estos momentos.

Pd: y pensar que escribiría de camelas y de sexo

viernes, 24 de julio de 2009

El último día

¿Qué pasa cuando descubres lo que quieres hacer el resto de tu vida?, ¿qué pasa cuando sientes que eso te apasiona, te mueve el alma y parece que lo haces bien?.
Fue durante un taller sobre innovación en diseño en 2003, campesinos de Santander escuchaban a otro diseñador quien les hablaba de ergonomía y diseño 3D, términos que desde luego no entendían, así venciendo mi supuesta timidez lo bajé del bus y empecé a hablarles, su caras cambiaron y Male me dijo "me gusta como manejaste el taller".
Más tarde en septiembre de 2006 cuando apenas nos conocíamos le contanba a una amiga, amo lo que hago, amo trabajar con comunidad, me llena el alma. Justo por esos días yo trabajaba en Filandia nuevamente en diseño y ecoturismo, le contaba lo que sentía cada vez que hablaba con los campesinos y escuchaba sus sonrisas de agradecimiento.
Así fue el día de ayer, el último de cinco talleres, el grupo lleno de sonrisas aguardaba en un café de Ubaté a que llegáramos todos; tomamos un bus y nos dirigimos a Susa, rostros que estuvieron desde el comienzo, nos hablamos por nuestros nombres, no hay doctores, ni señores, ni arquitectos, somos Fredy, Ivonne, Juan Carlos, Jairo, Ximena, somos más de 30 que venimos a evaluar un proceso de cinco meses que por sus frutos parece de dos años, yo les cuento sus avances y les pido que se aplaudan "si señores son ustedes los que han llegado hasta aquí".
No hay lugar a la nostalgia, por lo menos no en el grupo, Iv y yo por nuestra parte les mostramos su lista de logros, preguntamos qué sintieron, dónde creen que hemos fallado, nuevamente sus sonrisas, comentarios y agradecimientos, hoy nos dicen que callemos que escuchemos sus aplausos, dice Freddy contundente que logramos lo imposible.
24 un día de abril hace años inicié en este trabajo, 24 el día de hoy que termina mi contrato con la institución que me llevó a descubrir lo que quiero hacer el resto de mi vida. 
Desde luego la nostalgia ha invadido este día, de mañana ya seré uno más desempleado, de mañana no sabré cuándo o dónde haré lo mismo... hoy extraño muchas cosas, las personas, a mis cuates, mis amigas muy amigas, hoy extraño todo todo y me figura un viernes solo.